Carlos Medina, también conocido como Karuna Maya Dasa, ha sido objeto de diversas acusaciones desde su llegada a Madrid en 1983. Supuestamente, Medina habría incurrido en conductas inapropiadas hacia mujeres jóvenes, especialmente en el templo de c/ Velázquez y c/ Tutor, donde se encontraba una fábrica de velas. Estas acusaciones abarcarían desde solicitar ayuda sin retribuir adecuadamente al templo hasta presuntamente utilizar las instalaciones para fines personales.
Se alega que en múltiples ocasiones, Medina pidió al responsable del templo, Kesavabharati Maharaj, que le enviara mujeres nuevas para enseñarles la filosofía y el oficio de la fabricación de velas. Dichas mujeres, al ser nuevas y consideradas de fácil acceso, habrían sido víctimas de conductas inapropiadas por parte de Medina. Según los testimonios, esto podría haber incluido tocamientos inapropiados en el estacionamiento privado de c/ Tutor, un lugar que usaba para fabricar velas.
Ante la falta de resultados y las conductas reportadas, Kesavabharati Maharaj supuestamente decidió invitar a Medina a vivir fuera del templo. Algunos testimonios sugieren que Medina podría comportarse como un depredador sexual, intentando mantener la imagen de un devoto avanzado y cercano a Srila Prabhupada, siempre vestido de naranja.
Carlos Medina nunca ha aceptado compromisos con ninguna de las mujeres con las que se le ha relacionado. Se dice que ha estado con más de 30 mujeres entre 1984 y 2010, periodo durante el cual supuestamente tuvo problemas con el alcohol. En 2019, se le permitió regresar a Nueva Vrajamandala, acompañado de una nueva pareja también señalada por presuntos comportamientos inapropiados.
La presencia de Medina y su pareja ha generado, según algunos testimonios, un ambiente de promiscuidad que ha afectado a la comunidad. Las nuevas mujeres del templo han comenzado a experimentar este comportamiento como algo normal, lo cual ha conllevado a problemas de convivencia y separaciones. Como curiosidad, se han reportado incidentes de varios incendios importantes junto a la Deidad, que algunos relacionan kármicamente con condiciones de vida inapropiadas.
Adicionalmente, alrededor del año 2020, ya estando casado, se afirma que Medina propuso a una brahmacarini que él podía darle un hijo, siendo él discípulo de Srila Prabhupada, para producir una buena estirpe.
La presencia continua de Carlos Medina en la comunidad devocional ha sido vista por algunos como una causa de degradación y problemas de convivencia. Con el fin de preservar la integridad y respeto dentro de la comunidad devocional, se sugiere que el responsable Javier Pera López (Yadunandana Swami) considere una intervención adecuada.
Este texto pretende plantear preocupaciones basadas en testimonios y experiencias de miembros de la comunidad, buscando siempre un enfoque respetuoso y basado en hechos comprobables.
Se alega que en múltiples ocasiones, Medina pidió al responsable del templo, Kesavabharati Maharaj, que le enviara mujeres nuevas para enseñarles la filosofía y el oficio de la fabricación de velas. Dichas mujeres, al ser nuevas y consideradas de fácil acceso, habrían sido víctimas de conductas inapropiadas por parte de Medina. Según los testimonios, esto podría haber incluido tocamientos inapropiados en el estacionamiento privado de c/ Tutor, un lugar que usaba para fabricar velas.
Ante la falta de resultados y las conductas reportadas, Kesavabharati Maharaj supuestamente decidió invitar a Medina a vivir fuera del templo. Algunos testimonios sugieren que Medina podría comportarse como un depredador sexual, intentando mantener la imagen de un devoto avanzado y cercano a Srila Prabhupada, siempre vestido de naranja.
Carlos Medina nunca ha aceptado compromisos con ninguna de las mujeres con las que se le ha relacionado. Se dice que ha estado con más de 30 mujeres entre 1984 y 2010, periodo durante el cual supuestamente tuvo problemas con el alcohol. En 2019, se le permitió regresar a Nueva Vrajamandala, acompañado de una nueva pareja también señalada por presuntos comportamientos inapropiados.
La presencia de Medina y su pareja ha generado, según algunos testimonios, un ambiente de promiscuidad que ha afectado a la comunidad. Las nuevas mujeres del templo han comenzado a experimentar este comportamiento como algo normal, lo cual ha conllevado a problemas de convivencia y separaciones. Como curiosidad, se han reportado incidentes de varios incendios importantes junto a la Deidad, que algunos relacionan kármicamente con condiciones de vida inapropiadas.
Adicionalmente, alrededor del año 2020, ya estando casado, se afirma que Medina propuso a una brahmacarini que él podía darle un hijo, siendo él discípulo de Srila Prabhupada, para producir una buena estirpe.
La presencia continua de Carlos Medina en la comunidad devocional ha sido vista por algunos como una causa de degradación y problemas de convivencia. Con el fin de preservar la integridad y respeto dentro de la comunidad devocional, se sugiere que el responsable Javier Pera López (Yadunandana Swami) considere una intervención adecuada.
Este texto pretende plantear preocupaciones basadas en testimonios y experiencias de miembros de la comunidad, buscando siempre un enfoque respetuoso y basado en hechos comprobables.