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🤔🌀 Reflexiones sobre perfiles de liderazgo y manipulación

En el ámbito del liderazgo, se observa que algunas personas logran mantener su influencia durante largos periodos, (a menudo 30 años o más) a menudo utilizando estrategias que les permiten escalar posiciones. Este fenómeno puede ser observado en individuos que, a pesar de su aparente devoción y habilidades, operan bajo una mentalidad que prioriza el control y la imagen sobre el bienestar de los demás.

Los que estudian la psicología moderna sugieren que, cuando un líder psicopático siente que su posición está amenazada, puede experimentar ansiedad o irritación. En lugar de mostrar emociones como el remordimiento, podrían activar tácticas manipulativas para recuperar el control, tales como descalificar a quienes los critican o intentar tomar acciones legales para proteger su imagen (esto ocurre a menudo en un entorno en el que ha habido denuncias claras).

Las personas con características de psicopatía integrada suelen no sentir remordimiento por sus acciones, ya que carecen de empatía. Esta falta de conexión emocional les permite actuar de forma calculada para alcanzar sus objetivos. Es importante destacar que el comportamiento de estas personas no suele estar relacionado con traumas, como a menudo se puede suponer.

Los líderes que encarnan estas características pueden encontrarse en diversos ámbitos, incluyendo la política, el mundo empresarial y organizaciones religiosas. Su capacidad para simular emociones positivas puede llevar al público a admirarlos, mientras que quienes intentan señalar comportamientos problemáticos a menudo se enfrentan a la incredulidad o a la oposición de quienes son engañados por su imagen.

A menudo, el supuesto estoicismo y frialdad, son características de su empatía cero que utilizan a su favor, especialmente en entornos religiosos o espiritualistas.

Por tanto, es vital practicar un pensamiento crítico y mantenerse informado sobre las dinámicas de poder y manipulación en diferentes contextos.

Y sobre todo, guiarse POR LOS HECHOS, no por las palabras grandilocuentes, las amenazas de ir al infierno por "ofensas" para acallar el sentido común mediante el miedo, ni los intentos de demonizar al mensajero, declarando que está loco.
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