Gundicha, el impostor amable
Gundicha, privilegiado por ser hermano de Javier Pera (Yadunandana S.), ha actuado a su antojo como presidente en Barcelona durante años, cotizando a la Seguridad Social y cobrando sin preocuparse por los demás.
Aunque se presenta como un devoto "entregado", ha estado 13 años asegurando su futuro económico mientras predica sobre servicio devocional desde el vyasasana.
Ahora, su principal preocupación es completar los dos años necesarios para su jubilación, mostrando una clara hipocresía. Al trasladarse a Málaga, exigió un contrato de trabajo, lo que revela su enfoque en la seguridad material.
A pesar de sus problemas de salud, está centrado en cotizar para completar los 15 años. Esto contrasta con devotos sinceros que se entregan sin preocuparse por su futuro y son protegidos por Krishna.
Desafortunadamente, Gundicha y otros como él son materialistas preocupados solo por sí mismos y desprecian a quienes realmente ofrecen su esfuerzo, considerándolos “fuera” del movimiento.
La dinámica que se establece carece de la verdadera esencia del servicio devocional, sumido en una hipocresía que le aleja de la espiritualidad.
Próximo post: cómo lo echaron del puesto de Barcelona. La historia se repite en su maestro Giriraj: bonachón que pretende ser lo que no es, y con la mente embarrada.
Gundicha, privilegiado por ser hermano de Javier Pera (Yadunandana S.), ha actuado a su antojo como presidente en Barcelona durante años, cotizando a la Seguridad Social y cobrando sin preocuparse por los demás.
Aunque se presenta como un devoto "entregado", ha estado 13 años asegurando su futuro económico mientras predica sobre servicio devocional desde el vyasasana.
Ahora, su principal preocupación es completar los dos años necesarios para su jubilación, mostrando una clara hipocresía. Al trasladarse a Málaga, exigió un contrato de trabajo, lo que revela su enfoque en la seguridad material.
A pesar de sus problemas de salud, está centrado en cotizar para completar los 15 años. Esto contrasta con devotos sinceros que se entregan sin preocuparse por su futuro y son protegidos por Krishna.
Desafortunadamente, Gundicha y otros como él son materialistas preocupados solo por sí mismos y desprecian a quienes realmente ofrecen su esfuerzo, considerándolos “fuera” del movimiento.
La dinámica que se establece carece de la verdadera esencia del servicio devocional, sumido en una hipocresía que le aleja de la espiritualidad.
Próximo post: cómo lo echaron del puesto de Barcelona. La historia se repite en su maestro Giriraj: bonachón que pretende ser lo que no es, y con la mente embarrada.