← Volver al archivo
Todos los fanáticos comparten un hilo común: una adhesión firme a certezas absolutas en relación con sus líderes. ¿Pero qué pasa cuando estas creencias se tambalean, desafiadas por datos, hechos o realidades?

Se activa una alarma interna. Una especie de rayón en el disco de su cosmovisión. Enfrentan una encrucijada psicológica.

Por un lado, sus creencias provienen de sentimientos y “enamoramientos” que les dan un sentido de superioridad moral o intelectual. Por otro, la evidencia y las opiniones contrarias que les indican que pueden estar equivocados.

¿Qué hacer?

Para reducir la disonancia, esa sorda incomodidad psicológica, se entregan todavía más a la conducta sectaria.

Se atrincheran en sus creencias, se rodean de ecos que repiten sus propios pensamientos y descalifican, ridiculizan e ignoran cualquier otra perspectiva que contradiga sus dogmas.

Y, atrapados en esa rueda de hámster, pierden de vista las cosas más significativas y lógicas, la realidad, la vida fuera de su película.
← Volver Ir al archivo →