Reflexión sobre el Movimiento ISKCON en la actualidad
El movimiento ISKCON, fundado por Srila Prabhupada, ha experimentado una grave degradación de sus principios y funcionamiento.
Aunque inicialmente se centró en la propagación de la conciencia de Krishna y el amor espiritual, la estructura actual es muy centralizada y jerárquica, limitando la libertad de los centros y los miembros.
Esto contrasta con la visión de Prabhupada, quien quería templos independientes con el GBC como un cuerpo de vigilancia.
La conciencia de Krishna es muy sencilla: sacrifica tu tiempo, tus activos, centra tu conciencia y usa tu inteligencia para servicio activo y concreto. Cocina, predica, canta.
No hacen falta dirigentes apesebrados en oficinas, aprovechándose del servicio inmotivado de los demás, solo líderes naturales que coordinen las actividades y sean ellos mismos un ejemplo de acción.
La conciencia de Krishna se ha complicado; burócratas como Jansen/Vedavyasa, Fornos/Hanuman y Pera/Yadunandana, que no quieren sacrificarse, han creado estructuras complacientes y se han autootorgado títulos y poderes.
Principios fundamentales como la no remuneración por el servicio espiritual y la transparencia financiera han sido modificados. El abuso de poder por parte de estos individuos ha causado mucho sufrimiento.
Los cambios a los libros originales de Prabhupada y el desprecio a sus instrucciones claras han agravado la situación.
La falta de pureza, entusiasmo y interés genuino ha aumentado, convirtiendo lo que debería ser un camino de amor y crecimiento personal en una estructura rígida y liderada por individuos con motivaciones nada espirituales.
Es crucial reflexionar sobre estos aspectos para reinstaurar los principios originales de ISKCON. O por lo menos en uno mismo.
El movimiento ISKCON, fundado por Srila Prabhupada, ha experimentado una grave degradación de sus principios y funcionamiento.
Aunque inicialmente se centró en la propagación de la conciencia de Krishna y el amor espiritual, la estructura actual es muy centralizada y jerárquica, limitando la libertad de los centros y los miembros.
Esto contrasta con la visión de Prabhupada, quien quería templos independientes con el GBC como un cuerpo de vigilancia.
La conciencia de Krishna es muy sencilla: sacrifica tu tiempo, tus activos, centra tu conciencia y usa tu inteligencia para servicio activo y concreto. Cocina, predica, canta.
No hacen falta dirigentes apesebrados en oficinas, aprovechándose del servicio inmotivado de los demás, solo líderes naturales que coordinen las actividades y sean ellos mismos un ejemplo de acción.
La conciencia de Krishna se ha complicado; burócratas como Jansen/Vedavyasa, Fornos/Hanuman y Pera/Yadunandana, que no quieren sacrificarse, han creado estructuras complacientes y se han autootorgado títulos y poderes.
Principios fundamentales como la no remuneración por el servicio espiritual y la transparencia financiera han sido modificados. El abuso de poder por parte de estos individuos ha causado mucho sufrimiento.
Los cambios a los libros originales de Prabhupada y el desprecio a sus instrucciones claras han agravado la situación.
La falta de pureza, entusiasmo y interés genuino ha aumentado, convirtiendo lo que debería ser un camino de amor y crecimiento personal en una estructura rígida y liderada por individuos con motivaciones nada espirituales.
Es crucial reflexionar sobre estos aspectos para reinstaurar los principios originales de ISKCON. O por lo menos en uno mismo.