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¿Quién es Javier Pera? (Yadunandana S.)

Javier Pera, alias Yadunandana Swami, aunque públicamente se presenta como un devoto de Krishna en ISKCON, es percibido por los que le conocemos desde hace 40 años como un individuo que exhibe características propias de los psicópatas.

Bajo una fachada de encanto y carisma, manipula situaciones y personas para satisfacer sus propios intereses de control. Su habilidad para conectar superficialmente con los demás puede llevar a confundir su falta de empatía con compasión genuina.

Es un falso dhira. Aparenta ser sereno y sabio, pero en realidad carece de las cualidades auténticas de un verdadero devoto.

Es un maestro en la manipulación emocional y la presentación de una imagen idealizada, pero carece de la verdadera sustancia espiritual.

Todos los que lo han visto en reuniones, en la toma de decisiones, pueden vislumbrar sus intereses personales de control, y su ira cuando le contradicen, típico de una personalidad psicopática. Aunque imita la espiritualidad, sus acciones carecen de una verdadera conexión con el servicio desinteresado, pues su enfoque es egocéntrico.

¿Con quién tiene conexiones profundas y genuinas? Es superficial en sus relaciones. Se muestra amable y comprensivo, pero sólo busca obtener beneficios personales y no establece conexiones genuinas.

Por ejemplo, recientemente se han cometido violencia física a un devoto que es contrario a sus deseos y no condenó el acto; más bien, premió a los agresores. Actúa como un verdadero capo mafioso.

Está muy apegado al estatus: busca reconocimiento y prestigio dentro de la comunidad espiritual, priorizando la imagen sobre la autenticidad. Pasa más tiempo cuidando su imagen de devoto avanzado que avanzando espiritualmente.

Ishvaro aham, aham bhogi. Esas son las dos cualidades principales de la persona demoníaca: "Soy el controlador" y "Soy el disfrutador".

Ya tuvimos un ejemplo muy similar con Bhaktipada en EE.UU. Hubo agresiones e incluso muertes porque algunos de sus discípulos estaban dispuestos a todo con tal de defender a su "guru". Esos discípulos son personas peligrosas para toda la comunidad, porque quién sabe cuándo tú, querido lector, serás el próximo al que perciban como "ofensivo" y merecedor de una "venganza justa". Ahora puede que calles, pero quizá te toque a ti o tu familia ser el objeto de su ira descontrolada.

La total ausencia de remordimientos en sus acciones puede manifestarse en una forma de liderazgo que prioriza la lealtad ciega a su agenda. Eso también puede ser tomado por el público inocente como "ecuanimidad", cuando es una cualidad demoníaca, falta de empatía y remordimiento.

En sus interacciones, no puede formar lazos emocionales profundos y genuinos, enfocándose más en su estatus dentro de la organización. Pero a él no le importa nadie ni nada, solo hacer ver que se preocupa, pero nunca hay acciones. Solo quiere controlar lo más posible; esa es su única obsesión.

Estos individuos han nacido pensando que todas las personas y todas las cosas existen para su servicio. Aprenden a imitar las emociones para manipularte mejor. Analizan las emociones de los demás para aprovecharse, ya que su falta de escrúpulos los hace ponerse en una posición de ventaja, especialmente sobre las personas bondadosas.

Pon a Javier Pera en ropa de paisano en el mundo y no sabe hacer ABSOLUTAMENTE NADA. Sus 40 años en el movimiento los ha pasado sentado en una oficina, maquinando cómo amasar poder y, en el proceso, ha causado sufrimiento a literalmente docenas de personas.

Aunque por supuesto él mismo se identifica como un devoto avanzado, su conducta práctica suscita preocupaciones sobre su verdadero compromiso con las enseñanzas de Krishna y su impacto en quienes le rodean.

En este contexto, es crucial distinguir entre la devoción auténtica y la manipulación. La vida y las acciones de Yadunandana Swami sirven como un recordatorio de que no es oro todo lo que reluce y la asombrosa complejidad de la naturaleza de los psicópatas, verdaderos miembros de una especie no humana, donde las apariencias nunca reflejan la verdad interna.
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