En la tradición védica y vaishnava, la adopción de sannyasa, o vida de renuncia, es un paso que requiere una preparación espiritual y mental profunda. Tomar sannyasa sin estar debidamente cualificado puede conducir a consecuencias negativas, incluso a la locura. La falta de preparación puede hacer que una persona no esté lista para lidiar con la intensidad de la adoración y los efectos del karma que acumulen a través de su práctica.
Un claro ejemplo es el caso de algunas figuras públicas que, al intentar asumir roles de liderazgo espiritual sin la preparación adecuada, han enfrentado crisis personales. La presión de la adoración y la expectativa comunitaria puede resultar abrumadora. Sin una base sólida en las enseñanzas y prácticas espirituales, estas personas pueden perder el rumbo, experimentar ansiedad, depresión o desarrollar comportamientos erráticos.
Un claro ejemplo es el caso de algunas figuras públicas que, al intentar asumir roles de liderazgo espiritual sin la preparación adecuada, han enfrentado crisis personales. La presión de la adoración y la expectativa comunitaria puede resultar abrumadora. Sin una base sólida en las enseñanzas y prácticas espirituales, estas personas pueden perder el rumbo, experimentar ansiedad, depresión o desarrollar comportamientos erráticos.