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Prólogo al libro Arsa Prayoga, Preservando el legado de Srila Prabhupada

# Prólogo

Una de las patologías espirituales más desgraciadas que aquejan al siglo que nos ha tocado vivir es, a mi juicio, el deliberado proceso de desvitalización de las palabras, entendidas como λóγος, esto es, como formas depositarias de significado trascendente cuya comprensión compromete de un modo u otro a quien las escucha.

Obviamente, el sentido de las palabras no es unívoco y permite, incluso exige, una cierta vaguedad connatural: las cañas que bordean el camino tienen como propia la verticalidad y no obstante el viento puede inclinarlas en un sentido u otro sin que por ello quede alterada su naturaleza esencial.

Así mismo sucede con las palabras: agitadas por la brisa intelectual, se abren a un margen de interpretación que no desvirtúa su sentido profundo y posibilita la riqueza del lenguaje y del diálogo.

No hay paisaje más bello en este mundo que ver a dos personas conversando pacíficamente sobre alguna materia sutil, haciendo un uso sabio de las reglas que impone el amical coloquio.

En cuanto a la tradición escrita, no hay apenas diferencias con el ejemplo anterior: las palabras del libro son las que son, pero su realización plena se verifica cuando esas palabras interaccionan con lectores receptivos procurando una comprensión feliz.

Esta es la grandeza del Logos y su perfección: siempre es él mismo y no obstante siempre es distinto a si mismo.

No obstante, el gran Leviatán de los tiempos siempre supo que la generosidad de los más altos conceptos a la hora de ser interpretados podía ser utilizada en beneficio propio, y esto por la vía de desvirtuar las palabras, forzarlas, relativizarlas, desnaturalizarlas o desplazarlas de su lugar natural.

Cuando esto sucede (y sucede a cada instante) las palabras Justicia, Amor, Belleza, Verdad, Libertad, Religión, Virtud y en último extremo Dios, entre otras, ya no significan nada, son cáscaras vacías al servicio de algo o alguien que obtiene alguna ventaja de la confusión que sobreviene.

Y así, a un mundo que ha hecho de las formas ilusorias su grotesco escenario, corresponderá, como es normal, un código lingüístico análogo, esto es, esencialmente tramposo y verborréico.

Si el actual estado de cosas no se hubiera construido sobre ciertos conceptos capitales, todo lo anterior sería tan anecdótico como el diálogo entre un vendedor y un comprador de alfombras, pero no es así: el Contrato Social que recoge el súmmum de las aspiraciones humanas, su Desiderata por llamarlo de algún modo, reposa sobre ciertos mantras inviolables: el deber y el derecho, la necesidad de la educación, la corrección de las desigualdades sociales, el imperio de la paz, la protección de los más desfavorecidos, etc.

La función de estas palabras no es meramente poética, tiene como objeto orientar la πρᾱξις, la acción –la individual y la colectiva-, en la dirección del bien común, como una partitura que posibilita la universal armonía. A condición de que todos demos una misma interpretación a aquellos términos.

La fe en tales conceptos da sentido a nuestros actos y en la medida en que nuestra acción tiene sentido, alcanzamos cierta felicidad plausible.

De ahí que este libro Arsa Prayoga sea, en primer lugar, una defensa de la palabra correcta, de la palabra As it is, porque así fue dicha y así debe transmitirse al futuro, sin trampas, honradamente, negro sobre blanco. Eso es lo honesto.

Srila Prabhupada –considerado aquí en su faceta de sabio y erudito-, consagró su vida a una obra descomunal: poner al alcance de todo el mundo el legado tradicional de los textos clásicos védicos, de los cuales el principal es el Bhagavad-gita; su versión es un referente imprescindible para estudiantes avanzados de Teología y Religiones comparadas en todo el mundo. Desearía recordar al lector la estructura que Prabhupada deseó para esta obra:

1. Texto sánscrito en caracteres devanagari.

2. Transcripción fonética del verso.

3. Traducción fonética palabra por palabra.

4. Traducción.

5. Comentario personal avalado por una tradición previa.

Tamaña pulcritud filológica no es, en absoluto, un ejercicio de erudición superficial, muy al contrario, responde a un celo sincero para que, mostrando el texto As it is, nadie pueda proponer como verdadera una versión As it is not. A mi juicio, no es concebible mayor demostración de amor al espíritu del libro (y a quien lo inspira) que mostrar el libro en su estricta naturaleza.

De esta forma, rigurosamente asentada la letra, el lector puede alcanzar el sentido profundo de las palabras y reflexionarlo en ese marco de interpretación que, según decíamos, permite el debate, pero no la confusión.

E incluso, si los anteriores cinco puntos no bastaran para responder alguna cuestión que pudiera surgir, siempre queda el recurso de un 6º punto, cual es dirigirse a alguna autoridad legitimada y formular las preguntas que sean menester.

Pero el textus receptus que el maestro ha dado por bueno es y ha de permanecer intocable y no permite correcciones, enmiendas o ampliaciones porque todo intento de mejorarlo supone empeorarlo ostensiblemente. Srila Prabhupada fue muy estricto en este aspecto.

Algún revisor del texto propone cambiar una vírgula, se continúa recomponiendo una frase de interpretación dudosa y se termina evaporando el trabajo de toda una vida. Consumatum est. El recto juicio ha perdido la batalla frente a la opinión y el «Bhagavad-gita Tal Como Es» la ha perdido frente al «Bhagavad-gita tal como debiera ser».

Yo no puedo entrar en el terreno de las intenciones –a mí me parecen oscuras- que han servido a algunos para corregir el legado de un maestro, pero sí conozco al autor de este Arsa Prayoga, conozco su devoción a la conciencia de Krishna y a Srila Prabhupada y sé que jamás hubiera escrito esta obra si no obedeciera a una necesidad real de proteger un depósito precioso, denunciando con argumentos serios los intentos, concientes o inconscientes, de diluir un conocimiento valioso en el altar de la superficialidad.

A mi juicio esta obra es una expresión máxima de Bhakti yoga. Deseo y hago votos para que sea bien recibida por todos aquellos a los que concierne.

Sant Andreu de Llavaneres, 1 de Septiembre de 2015

Santiago Jubany Closas

Licenciado en Ciencias de la Religión, Facultat de Teologia de Catalunya

Doctor en Medicina por la Universitat Autònoma de Barcelona

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