El Carácter Parásito de Bhakti Sundar
En el video entrevista habla de una sociedad hedonista, donde la gratificación de los sentidos es norma.
Bhakti Sundar se erige como un ejemplo de este comportamiento. Su vida se basa en costumbres que reflejan esta filosofía: demanda prasadam especial, disfruta de películas picantes en soledad y viaja a expensas de otros, todo mientras se auto-satisface a escondidas. A lo largo de décadas, ha sido un cuentacuentos cuyo discurso carece de profundidad filosófica y espiritual.
Lo más vergonzoso es que, a pesar de recibir adoración y donaciones como si fuera una gran personalidad, su vida carece de contribuciones prácticas al sendero espiritual.
Utiliza la tradición milenaria como un medio de subsistencia, convirtiéndose en un parásito que se beneficia de la dedicación de devotos trabajadores, quienes verdaderamente sostienen el movimiento al cocinar, limpiar templos y distribuir libros, a menudo sin garantías sociales.
A los 74 años, Bhakti Sundar sigue disfrutando de reverencias, donaciones y un estilo de vida privilegiado, sin aportar nada significativo al movimiento. Su papel es el de un oportunista que se aprovecha de la buena fe de los demás, habla sin coherencia, y sólo busca entretener, esperando el momento del prasadam.
Este tipo no es más que un cero a la izquierda, sin habilidades o profundidad, solo un actor mediocre que explota a los devotos.
Es crucial abrir los ojos de la gente inocente para que no sean engañados por personajes como él, que se presentan con falsas credenciales y títulos engañosos, mientras en realidad son oportunistas disfrazados de renunciantes.
Exponer a los farsantes, es un servicio importante que debemos brindar a nuestra comunidad y a la humanidad.
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En el video entrevista habla de una sociedad hedonista, donde la gratificación de los sentidos es norma.
Bhakti Sundar se erige como un ejemplo de este comportamiento. Su vida se basa en costumbres que reflejan esta filosofía: demanda prasadam especial, disfruta de películas picantes en soledad y viaja a expensas de otros, todo mientras se auto-satisface a escondidas. A lo largo de décadas, ha sido un cuentacuentos cuyo discurso carece de profundidad filosófica y espiritual.
Lo más vergonzoso es que, a pesar de recibir adoración y donaciones como si fuera una gran personalidad, su vida carece de contribuciones prácticas al sendero espiritual.
Utiliza la tradición milenaria como un medio de subsistencia, convirtiéndose en un parásito que se beneficia de la dedicación de devotos trabajadores, quienes verdaderamente sostienen el movimiento al cocinar, limpiar templos y distribuir libros, a menudo sin garantías sociales.
A los 74 años, Bhakti Sundar sigue disfrutando de reverencias, donaciones y un estilo de vida privilegiado, sin aportar nada significativo al movimiento. Su papel es el de un oportunista que se aprovecha de la buena fe de los demás, habla sin coherencia, y sólo busca entretener, esperando el momento del prasadam.
Este tipo no es más que un cero a la izquierda, sin habilidades o profundidad, solo un actor mediocre que explota a los devotos.
Es crucial abrir los ojos de la gente inocente para que no sean engañados por personajes como él, que se presentan con falsas credenciales y títulos engañosos, mientras en realidad son oportunistas disfrazados de renunciantes.
Exponer a los farsantes, es un servicio importante que debemos brindar a nuestra comunidad y a la humanidad.
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