A Javier Pera
"No existe perfidia mayor que la impostura".
--Giacomo Machiavelli. El Príncipe.
CARTA ABIERTA
a Javier Pera
(Yadunandana Swami)
por Prahlad Alfageme
(desde Mayapur, India)
Por más que los tiempos que corran sean proclives a canonizaciones baratas y beatificaciones precoces, debo confesarte sin rodeos que nunca fuiste santo de mi devoción.
Te daré las razones.
Cuando uno se arrima a un almendro y la primera que prueba le sale amarga, lógicamente no le quedan ganas de probar ninguna más, porque ya se percató de su naturaleza.
Tu primera almendra amarga me la comí dos días después de mi llegada a Brihuega, hace veintitantos años. Compartiamos mesa juntos, al momento de tomar prasadam y al lado nuestro estaba un bhakta recién llegado que daba muestras de deleitarse con el plato que tenía delante.
Para romper el hielo de la incomunicación que siempre conlleva la presencia de un representante oficial del poder ( en este caso tú, quien oficiabas ya como líder de bhaktas), yo le pregunté a nuestro comensal si le gustaba la comida que servían en el templo. Él me respondió: “Me encanta todo lo que nos dan, pero no me gusta el arroz y el dhal”.
Yo acababa de regresar de India, donde había estado casi cuatro años y me creí autorizado para comentar con toda ingenuidad: “Si no te gusta el arroz y el dhal, mejor que no vayas a India, porque allí no se come otra cosa”
Y enseguida saltaste tú: “Depende --cuando un interlocutor profiere ese maldito vocablo quiere decir: 'tú no sabes de la misa la media; yo te voy decir la verdad'--, en Vrndavan y en Mayapur dan 'kitri' casi todos los días”. Yo me quedé de piedra, primero porque nunca había escuchado esa palabrota. En India se le denomina Kicheri, Kichuddi, kechuddi… pero jamás lo había escuchado bajo esa denominación.
Y trenta años mas tarde sigo sin haberlo oído jamás así. Eso forma parte de los muchos “iskconismos” que los malos traductores venezolanos (Virabahu a la cabeza) acuñaron en su día y ahí perduran, sin que nadie se haya tomado la molestia de corregirlos, como el “Kunti-mala” y el arroz “Basmati”.
Yo por aquel entonces era muy respetuoso con la autoridad y no me iba a poner a desautorizar a nuestro líder de bhaktas, así que siguiendo el consejo cervantino “me callé y seguí comiendo”.
El pobre bhakta se quedó sin saber que los ingredientes básicos del kitcheri no son otros que el mismo arroz y dhal. La maltratada pata del buey que aporreaba la personificación de Kali, recibió un golpe certero.
El incidente podría haber sido una banalidad porque como dicen los franceses “le feu ne vaut pas la chandelle”. Y la verdad que quedó relegado en el baul de mis recuerdos, y solamente hace unos días volvió a surgir a la superficie de mi memoria.
Tu seguiste tu carrera política, yo seguí mi evolución espiritual, y el bhakta de marras sólo Krsna sabe lo que habrá sido de él.
Pero analizando este pequeño e insignificante pasatiempo, con la perspectiva que confiere los muchos años transcurridos, yo no puedo por menos que llegar a la conclusión que esa es tu verdadera naturaleza. Es decir, tú no tienes un criterio propio porque eres una persona muy inmadura que ha subido mucho pero que ha crecido muy poco.
--Todos hacia la izquierda. ¡Y sonrían!
Siempre tuviste un cuerpo pequeñito y jugueton ( como el conejo de la Loles), y siempre has buscado el soporte de la institución para darle a tus argumentos el peso que tu propia dialéctica no tiene. "Quod natura non dat, Salamantica non prestat" decían los filosofos escolásticos. Esto “per se” podría incluso ser valido, a condición de que la institución o la fuente de referencia sean en verdad prestigiosas.
Pero no creo que ninguna persona sensata --después de treinta años de autoproclamados acharyas, impostores, desaprensivos, oportunistas, Kali-chelas y sicofantas de todas especies-- pueda seguir sosteniendo que nuestra institución, sacrosanta en su origen, conserve incólume su prestigio.
Mi gurudev [Srila Goura Govinda Maharaja] nos repitió hasta la saciedad: “Ocurra lo que ocurra en ISKCON, no abandonéis nunca la institución”. Es esa la razón por la que yo estoy ahora privándome de un merecido sueño, para intentar “romper una pica” por esta noble causa, intentando hacerte entrar en razones, sabiendo de antemano que estás radicalmente incapacitado para entenderlo. ¿Qué decir de seguirlo?
Pero siempre fui abogado de causas pobres, y cuando tengo que entrar en algún lugar procuro hacerlo por la puerta de servicio.
En verdad que la institución puede ser nuestro mejor amigo o nuestro peor enemigo. Creo sinceramente que en tu caso has sido una victima, más bien que un héroe. Y ello viene siempre causado por esta falta de madurez aludida anteriormente. Tu falta de discriminación no te permite distinguir entre lo que es puramente “institucional” y lo que es esencialmente “constitucional”. Buscando en el Olimpo védico hay un personaje que te viene a medida: “Radheya”.
Constitucionalmente él era tan Kaunteya y tan Pandava como los otro cinco. Incluso más porque era el primogénito y eso en la cultura védica confiere muchos privilegios. Era por consiguiente tan primo de Krsna como el que más, y tan nieto de Bhisma como los mellizos. Pero cometió el grave error de optar por el poder establecido --la institución-- y eso lo volvió ciego y sordo.
Y como no hay peor ciego que el que no quiere ver, cuando le revelaron su verdadera naturaleza no lo quiso aceptar y, a pesar de tener a los mejores consejeros (su madre Kunti, su abuelo Bhisma, su tío Vidura, y hasta el mismo Krishna), su falso concepto de fidelidad a la institución lo condujo a una vida plagada de desatinos y una muerte innoble.
Desde luego que la institución sabe cómo ganarse a sus incautos seguidores y premia la fidelidad de sus adeptos otorgando reinados, feudos, prebendas o lo que viene a ser lo mismo: iniciaciones, cordón brahminico, secretariados, cátedras, dandas, GBC meeting, GBC prasadam, guruship, discípulos, pranam y pranami. Todo es la misma fatuidad. “Vanidad de vanidades y pura vanidad” dice el Eclesiastés.
En verdad que Karna, a primera vista, es un personaje que despierta la compasión porque en realidad tenía todo para triunfar, pero en última instancia fue una victima de su propia petulancia, y no supo arrimarse al buen árbol.
Tú invitaste a mi gurudev a venir a España. Lo llevaste a la granja y le tradujiste (como un loro) sus clases. Y cometiste el error de no “sentarte a sus pies de loto”, sino en otro “vyasasana” (más bajito como corresponde a tu talla, pero vysasana al fin y al cabo), y te reías cuando gurudev repetía de forma reiterativa: “¿Do you understand my lenguaje?”.
Yo escuché de nuevo esa clase esta misma mañana, y es evidente que no te enteraste de nada.
Hasta nuestra desprestigiada institución lo reconoció como uttama adhikari e hizo que su nombre figurara en el calendario vaisnava, pero tú fuiste tan desafortunado que no te refugiste en sus pies de loto, porque tenías ya a dos Putanas que te envenenaban con su “mala leche”.
Esa sagacidad que derrochas al sentar cátedra en un establecimiento que pretende tener el rango y el aval de English College, sin tan siquiera tener el graduado escolar que le exigen hoy en día a barrenderos y señoras de la limpieza, y lo que es aun más grave en el contexto del vaisnavismo, te permites (y te permiten) sentarte en un vyasasana e impartir cursos sobre los más elevados tattvas y las más sublimes rasas, sin tan siquiera tener un guru.
¿Qué sentido tiene dar cursos de leadership cuando los templos están vacíos? ¿Te parece congruente dar un seminario sobre “”El Servicio a los devotos como medio del avance espiritual” mientras te quedas rascándote las nalgas cuando el esbirro que tú manipulas echa como a un perro del templo de Madrid a un devoto que trae todavía en sus pies el polvo de Mayapur y Vrindavan?
¿A qué nivel de pasotismo y corrupción ha llegado nuestra maltratada institución, que le confieren la más sagrada orden de sannyasa a alguien que no tiene ni la primera ni la segunda iniciación? A menos que tu sannyasa-guru te hubiera dado las tres juntas, la danda y un decimo de la lotería del Niño.
¿A quien pretendes engañar chaval? Krishna es The Supreme Cheater. Cuando menos esperamos, Él viene y tira de la manta --dejándonos con el culo al aire. Ahí tienes a tus colegas Umapati Prabhu y Paramgati Prabhu.
Villa Vrindavana, ahora propiedad de Iskcon.
Lo peor del caso es que ya han habido miles de criaturas víctimas inocentes de ese engaño. Es por eso que quien fuera propietario de Villa Vrndavana en el pasado, el mismísimo Giacomo Machiavelli, escribiera en su día que no hay canallada más baja que el hacerse pasar por lo que uno no es. En sus propias palabras: “No hay perfidia mayor que la impostura.”
Es suyo también aquel que dice: “El poder corrompe…el poder absoluto corrompe absolutamente”
Ca vous dit quelque chose, Maharaja?
P.S.
Haciendo uso de la prerrogativa que me confiere mi mayoría de edad, me permito darte un consejo:
“Buscate un guru de verdad, y sírvelo sin pretensiones”. Esto es lo que yo escuché de mi gurudev. Esta es la esencia de guru-tattva reflejada en las escrituras y esto es lo que te dirá cualquier vaisnava sincero que no pretenda adularte.
Cuando cumplas con estos requisitos, yo seré el primero en venir a tocarte los pies.
¡Que Krsna te bendiga!
Satsvarupa y Yadunandana.
Yadunandana es un español que ingresó a Iskcon en 1977, y quien se hizo discípulo primero de Bhagavan das (blupeado) y luego de Satsvarupa dizque Goswami --las dos Putanas referidas en la carta. Un vergonzozo predicamento en su relación discípulo-guru se puso de manifiesto a principios de 2009, cuando Yadunandana recibió sannyasa de Jayadvaita Swami y no de su propio guru, como era lo indicado. Esto es debido a que su supuesto guru Satsvarupa es un pícaro libidinoso. Satsvarupa tiene prohibido dar más iniciaciones, así que si le hubiera otorgado sannyasa a su discípulo Yadunandana se habría generado un escándalo y quedaría en duda la autenticidad de esa iniciación.
La situación lastimosa y degradada de Satsvarupa --y esto no tanto por haberse caído sino por insistir en presentarse mentirosamente como guru y sannyasi-- es lo que hace que Prahlad, el autor de la carta abierta, diga que Yadunandana no tiene guru, lo cual en los hechos es totalmente cierto porque Satsvarupa es un guru de utilería.
Prahlad le envió esta carta primero a Yadunandana Swami. Sin embargo, este nunca le respondió y ahora queda incorporada a un foro público.)
"No existe perfidia mayor que la impostura".
--Giacomo Machiavelli. El Príncipe.
CARTA ABIERTA
a Javier Pera
(Yadunandana Swami)
por Prahlad Alfageme
(desde Mayapur, India)
Por más que los tiempos que corran sean proclives a canonizaciones baratas y beatificaciones precoces, debo confesarte sin rodeos que nunca fuiste santo de mi devoción.
Te daré las razones.
Cuando uno se arrima a un almendro y la primera que prueba le sale amarga, lógicamente no le quedan ganas de probar ninguna más, porque ya se percató de su naturaleza.
Tu primera almendra amarga me la comí dos días después de mi llegada a Brihuega, hace veintitantos años. Compartiamos mesa juntos, al momento de tomar prasadam y al lado nuestro estaba un bhakta recién llegado que daba muestras de deleitarse con el plato que tenía delante.
Para romper el hielo de la incomunicación que siempre conlleva la presencia de un representante oficial del poder ( en este caso tú, quien oficiabas ya como líder de bhaktas), yo le pregunté a nuestro comensal si le gustaba la comida que servían en el templo. Él me respondió: “Me encanta todo lo que nos dan, pero no me gusta el arroz y el dhal”.
Yo acababa de regresar de India, donde había estado casi cuatro años y me creí autorizado para comentar con toda ingenuidad: “Si no te gusta el arroz y el dhal, mejor que no vayas a India, porque allí no se come otra cosa”
Y enseguida saltaste tú: “Depende --cuando un interlocutor profiere ese maldito vocablo quiere decir: 'tú no sabes de la misa la media; yo te voy decir la verdad'--, en Vrndavan y en Mayapur dan 'kitri' casi todos los días”. Yo me quedé de piedra, primero porque nunca había escuchado esa palabrota. En India se le denomina Kicheri, Kichuddi, kechuddi… pero jamás lo había escuchado bajo esa denominación.
Y trenta años mas tarde sigo sin haberlo oído jamás así. Eso forma parte de los muchos “iskconismos” que los malos traductores venezolanos (Virabahu a la cabeza) acuñaron en su día y ahí perduran, sin que nadie se haya tomado la molestia de corregirlos, como el “Kunti-mala” y el arroz “Basmati”.
Yo por aquel entonces era muy respetuoso con la autoridad y no me iba a poner a desautorizar a nuestro líder de bhaktas, así que siguiendo el consejo cervantino “me callé y seguí comiendo”.
El pobre bhakta se quedó sin saber que los ingredientes básicos del kitcheri no son otros que el mismo arroz y dhal. La maltratada pata del buey que aporreaba la personificación de Kali, recibió un golpe certero.
El incidente podría haber sido una banalidad porque como dicen los franceses “le feu ne vaut pas la chandelle”. Y la verdad que quedó relegado en el baul de mis recuerdos, y solamente hace unos días volvió a surgir a la superficie de mi memoria.
Tu seguiste tu carrera política, yo seguí mi evolución espiritual, y el bhakta de marras sólo Krsna sabe lo que habrá sido de él.
Pero analizando este pequeño e insignificante pasatiempo, con la perspectiva que confiere los muchos años transcurridos, yo no puedo por menos que llegar a la conclusión que esa es tu verdadera naturaleza. Es decir, tú no tienes un criterio propio porque eres una persona muy inmadura que ha subido mucho pero que ha crecido muy poco.
--Todos hacia la izquierda. ¡Y sonrían!
Siempre tuviste un cuerpo pequeñito y jugueton ( como el conejo de la Loles), y siempre has buscado el soporte de la institución para darle a tus argumentos el peso que tu propia dialéctica no tiene. "Quod natura non dat, Salamantica non prestat" decían los filosofos escolásticos. Esto “per se” podría incluso ser valido, a condición de que la institución o la fuente de referencia sean en verdad prestigiosas.
Pero no creo que ninguna persona sensata --después de treinta años de autoproclamados acharyas, impostores, desaprensivos, oportunistas, Kali-chelas y sicofantas de todas especies-- pueda seguir sosteniendo que nuestra institución, sacrosanta en su origen, conserve incólume su prestigio.
Mi gurudev [Srila Goura Govinda Maharaja] nos repitió hasta la saciedad: “Ocurra lo que ocurra en ISKCON, no abandonéis nunca la institución”. Es esa la razón por la que yo estoy ahora privándome de un merecido sueño, para intentar “romper una pica” por esta noble causa, intentando hacerte entrar en razones, sabiendo de antemano que estás radicalmente incapacitado para entenderlo. ¿Qué decir de seguirlo?
Pero siempre fui abogado de causas pobres, y cuando tengo que entrar en algún lugar procuro hacerlo por la puerta de servicio.
En verdad que la institución puede ser nuestro mejor amigo o nuestro peor enemigo. Creo sinceramente que en tu caso has sido una victima, más bien que un héroe. Y ello viene siempre causado por esta falta de madurez aludida anteriormente. Tu falta de discriminación no te permite distinguir entre lo que es puramente “institucional” y lo que es esencialmente “constitucional”. Buscando en el Olimpo védico hay un personaje que te viene a medida: “Radheya”.
Constitucionalmente él era tan Kaunteya y tan Pandava como los otro cinco. Incluso más porque era el primogénito y eso en la cultura védica confiere muchos privilegios. Era por consiguiente tan primo de Krsna como el que más, y tan nieto de Bhisma como los mellizos. Pero cometió el grave error de optar por el poder establecido --la institución-- y eso lo volvió ciego y sordo.
Y como no hay peor ciego que el que no quiere ver, cuando le revelaron su verdadera naturaleza no lo quiso aceptar y, a pesar de tener a los mejores consejeros (su madre Kunti, su abuelo Bhisma, su tío Vidura, y hasta el mismo Krishna), su falso concepto de fidelidad a la institución lo condujo a una vida plagada de desatinos y una muerte innoble.
Desde luego que la institución sabe cómo ganarse a sus incautos seguidores y premia la fidelidad de sus adeptos otorgando reinados, feudos, prebendas o lo que viene a ser lo mismo: iniciaciones, cordón brahminico, secretariados, cátedras, dandas, GBC meeting, GBC prasadam, guruship, discípulos, pranam y pranami. Todo es la misma fatuidad. “Vanidad de vanidades y pura vanidad” dice el Eclesiastés.
En verdad que Karna, a primera vista, es un personaje que despierta la compasión porque en realidad tenía todo para triunfar, pero en última instancia fue una victima de su propia petulancia, y no supo arrimarse al buen árbol.
Tú invitaste a mi gurudev a venir a España. Lo llevaste a la granja y le tradujiste (como un loro) sus clases. Y cometiste el error de no “sentarte a sus pies de loto”, sino en otro “vyasasana” (más bajito como corresponde a tu talla, pero vysasana al fin y al cabo), y te reías cuando gurudev repetía de forma reiterativa: “¿Do you understand my lenguaje?”.
Yo escuché de nuevo esa clase esta misma mañana, y es evidente que no te enteraste de nada.
Hasta nuestra desprestigiada institución lo reconoció como uttama adhikari e hizo que su nombre figurara en el calendario vaisnava, pero tú fuiste tan desafortunado que no te refugiste en sus pies de loto, porque tenías ya a dos Putanas que te envenenaban con su “mala leche”.
Esa sagacidad que derrochas al sentar cátedra en un establecimiento que pretende tener el rango y el aval de English College, sin tan siquiera tener el graduado escolar que le exigen hoy en día a barrenderos y señoras de la limpieza, y lo que es aun más grave en el contexto del vaisnavismo, te permites (y te permiten) sentarte en un vyasasana e impartir cursos sobre los más elevados tattvas y las más sublimes rasas, sin tan siquiera tener un guru.
¿Qué sentido tiene dar cursos de leadership cuando los templos están vacíos? ¿Te parece congruente dar un seminario sobre “”El Servicio a los devotos como medio del avance espiritual” mientras te quedas rascándote las nalgas cuando el esbirro que tú manipulas echa como a un perro del templo de Madrid a un devoto que trae todavía en sus pies el polvo de Mayapur y Vrindavan?
¿A qué nivel de pasotismo y corrupción ha llegado nuestra maltratada institución, que le confieren la más sagrada orden de sannyasa a alguien que no tiene ni la primera ni la segunda iniciación? A menos que tu sannyasa-guru te hubiera dado las tres juntas, la danda y un decimo de la lotería del Niño.
¿A quien pretendes engañar chaval? Krishna es The Supreme Cheater. Cuando menos esperamos, Él viene y tira de la manta --dejándonos con el culo al aire. Ahí tienes a tus colegas Umapati Prabhu y Paramgati Prabhu.
Villa Vrindavana, ahora propiedad de Iskcon.
Lo peor del caso es que ya han habido miles de criaturas víctimas inocentes de ese engaño. Es por eso que quien fuera propietario de Villa Vrndavana en el pasado, el mismísimo Giacomo Machiavelli, escribiera en su día que no hay canallada más baja que el hacerse pasar por lo que uno no es. En sus propias palabras: “No hay perfidia mayor que la impostura.”
Es suyo también aquel que dice: “El poder corrompe…el poder absoluto corrompe absolutamente”
Ca vous dit quelque chose, Maharaja?
P.S.
Haciendo uso de la prerrogativa que me confiere mi mayoría de edad, me permito darte un consejo:
“Buscate un guru de verdad, y sírvelo sin pretensiones”. Esto es lo que yo escuché de mi gurudev. Esta es la esencia de guru-tattva reflejada en las escrituras y esto es lo que te dirá cualquier vaisnava sincero que no pretenda adularte.
Cuando cumplas con estos requisitos, yo seré el primero en venir a tocarte los pies.
¡Que Krsna te bendiga!
Satsvarupa y Yadunandana.
Yadunandana es un español que ingresó a Iskcon en 1977, y quien se hizo discípulo primero de Bhagavan das (blupeado) y luego de Satsvarupa dizque Goswami --las dos Putanas referidas en la carta. Un vergonzozo predicamento en su relación discípulo-guru se puso de manifiesto a principios de 2009, cuando Yadunandana recibió sannyasa de Jayadvaita Swami y no de su propio guru, como era lo indicado. Esto es debido a que su supuesto guru Satsvarupa es un pícaro libidinoso. Satsvarupa tiene prohibido dar más iniciaciones, así que si le hubiera otorgado sannyasa a su discípulo Yadunandana se habría generado un escándalo y quedaría en duda la autenticidad de esa iniciación.
La situación lastimosa y degradada de Satsvarupa --y esto no tanto por haberse caído sino por insistir en presentarse mentirosamente como guru y sannyasi-- es lo que hace que Prahlad, el autor de la carta abierta, diga que Yadunandana no tiene guru, lo cual en los hechos es totalmente cierto porque Satsvarupa es un guru de utilería.
Prahlad le envió esta carta primero a Yadunandana Swami. Sin embargo, este nunca le respondió y ahora queda incorporada a un foro público.)