Sólo quedan dos personas decentes en la Nueva Vrajamandala que no nombraremos para evitarles problemas con el mafioso Javier Pera y secuaces. Ninguno de ellos puede aducir ignorancia de las docenas de irregularidades que han sido expuestas aqui y, en un ejercicio de arrogancia, no contestadas ni desmentdas.
Por eso se les llama corruptos, porque a pesar de saber, callan.
Por eso se les llama corruptos, porque a pesar de saber, callan.