Crónicas de las Hespérides (3 de 3)
Y, estaba su princesa. A él le gustaba que su compañera tuviera también espíritu guerrero, y que ella también tuviera sus propios deberes y Maestro.
De hecho, seguramente no se hubiera sentido atraído por una mujer que mostrara solo belleza externa y fuera internamente un ser débil y demasiado dependiente.
Le atraía su lado femenino y suave, y al mismo tiempo su carácter fuerte y determinado.
Era un secreto que debia en cierta forma guardar frente a los demás caballeros, pero era un hecho que estaba como hechizado por esa mujer.
Pero se sentía seguro que ella no le iba a manipular al ver ese gran apego, estaba seguro de la nobleza de su dama.
Y, estaba su princesa. A él le gustaba que su compañera tuviera también espíritu guerrero, y que ella también tuviera sus propios deberes y Maestro.
De hecho, seguramente no se hubiera sentido atraído por una mujer que mostrara solo belleza externa y fuera internamente un ser débil y demasiado dependiente.
Le atraía su lado femenino y suave, y al mismo tiempo su carácter fuerte y determinado.
Era un secreto que debia en cierta forma guardar frente a los demás caballeros, pero era un hecho que estaba como hechizado por esa mujer.
Pero se sentía seguro que ella no le iba a manipular al ver ese gran apego, estaba seguro de la nobleza de su dama.