Los que nos llaman resentidos, no explican lo que pasa y se esconden. Achacan a explicar unos hechos, una motivación bastarda.
Achacar al resentimiento, es uno de los trucos más viejos que existen. Así evitan replicar argumentadamente a esa información y realidad que es molesta para el relato oficial.
En lugar de decir, de qué manera la información es falsa, dicen que son resentidos los que escriben, y así se quitan el problema.
Ya son muchos los que saben, aunque no digan nada, apartándose de la matraca oficial sobre la gran conjura que sufre Javier Pera y acólitos.
En el núcleo duro de la corrupción, nos quieren hacer creer que leer esta página, es estar asistiendo a un concierto de resentidos.
Achacar al resentimiento, es uno de los trucos más viejos que existen. Así evitan replicar argumentadamente a esa información y realidad que es molesta para el relato oficial.
En lugar de decir, de qué manera la información es falsa, dicen que son resentidos los que escriben, y así se quitan el problema.
Ya son muchos los que saben, aunque no digan nada, apartándose de la matraca oficial sobre la gran conjura que sufre Javier Pera y acólitos.
En el núcleo duro de la corrupción, nos quieren hacer creer que leer esta página, es estar asistiendo a un concierto de resentidos.