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¿Te has preguntado por qué, a veces, seguimos creyendo que un guru es puro o infalible, incluso cuando vemos claras señales de que comete errores? Esto se relaciona directamente con los sesgos cognitivos como el sesgo de costo hundido y el sesgo de confirmación.

Por un lado, el sesgo de costo hundido nos puede hacer seguir defendiendo a un guru porque ya hemos invertido mucho tiempo, fe o recursos en su enseñanza. Nos cuesta aceptar que esa inversión no garantiza que todo lo que haga sea correcto, y preferimos seguir adelante antes que admitir que podríamos estar equivocados.

Por otro lado, el sesgo de confirmación hace que busquemos solo las pruebas que confirman nuestra creencia en la pureza del guru, ignorando o justificando cualquier evidencia de sus fallos. Así, aunque veamos comportamientos cuestionables, tendemos a minimizarlos o a buscar explicaciones que mantengan intacta nuestra imagen idealizada.

Reconocer estos sesgos nos ayuda a ver la realidad con más objetividad y a cuestionar creencias que podrían no estar fundamentadas, incluso cuando se trata de figuras espirituales o líderes religiosos. ¿Te ha pasado algo así? ¡Comparte tu experiencia!
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