Desde luego que no has hecho más que el esfuerzo de estirar la mano y quedarte con el dinero de tu maestro espiritual. Y, tus compañías, aunque no te relacionas casi nada con nadie, son farsantes igual que tú, por aquello de estar en el club.
Pero todas tus propiedades y dinero en el banco, no te servirán. En la última camisa, no hay bolsillos. Y los Yamis no se tragarán el cuento de vestir de azafrán y la varita mágica.
Pero todas tus propiedades y dinero en el banco, no te servirán. En la última camisa, no hay bolsillos. Y los Yamis no se tragarán el cuento de vestir de azafrán y la varita mágica.