Las contradicciones de Don Condón: un líder con doble cara ⚖️
Don Condón, también conocido como Mario o Mahajan, es una figura destacada en la comunidad Hare Krishna en España, especialmente como líder del templo de Barcelona. Sin embargo, su trayectoria está marcada por contradicciones profundas.
Aunque públicamente condena el abuso a menores (como expresa abiertamente en el caso de Lokanath Swami) y predica la no violencia, en la práctica ha albergado y protegido a personas acusadas de comportamientos reprochables, y ha descuidado asuntos de abuso a menores por ejemplo el caso de Roberto, generando un grave contraste entre su discurso y acciones.
Su carácter es descrito como iracundo, manipulador y experto en victimizarse para mantener una imagen pública favorable. Profundamente preocupado por la opinión ajena, utiliza su habilidad para manejar percepciones y evitar cuestionamientos directos, manteniendo una autoridad controvertida, pero tangible, dentro del movimiento.
Al mismo tiempo, cuestiona abiertamente ciertas doctrinas oficiales y afirmaciones de Srila Prabhupada, el fundador de la organización, situándose en una posición rebelde que hiere la percepción de coherencia entre los seguidores.
Este líder representa un caso paradigmático de las tensiones dentro de las instituciones espirituales cuando sus figuras públicas no encarnan los valores que predican.
La publicación próxima de artículos que expongan estas contradicciones con más detalle promete sacudir las bases de su influencia, abriendo debates necesarios sobre ética, transparencia y responsabilidad en la comunidad de devotos en España.
Don Condón, también conocido como Mario o Mahajan, es una figura destacada en la comunidad Hare Krishna en España, especialmente como líder del templo de Barcelona. Sin embargo, su trayectoria está marcada por contradicciones profundas.
Aunque públicamente condena el abuso a menores (como expresa abiertamente en el caso de Lokanath Swami) y predica la no violencia, en la práctica ha albergado y protegido a personas acusadas de comportamientos reprochables, y ha descuidado asuntos de abuso a menores por ejemplo el caso de Roberto, generando un grave contraste entre su discurso y acciones.
Su carácter es descrito como iracundo, manipulador y experto en victimizarse para mantener una imagen pública favorable. Profundamente preocupado por la opinión ajena, utiliza su habilidad para manejar percepciones y evitar cuestionamientos directos, manteniendo una autoridad controvertida, pero tangible, dentro del movimiento.
Al mismo tiempo, cuestiona abiertamente ciertas doctrinas oficiales y afirmaciones de Srila Prabhupada, el fundador de la organización, situándose en una posición rebelde que hiere la percepción de coherencia entre los seguidores.
Este líder representa un caso paradigmático de las tensiones dentro de las instituciones espirituales cuando sus figuras públicas no encarnan los valores que predican.
La publicación próxima de artículos que expongan estas contradicciones con más detalle promete sacudir las bases de su influencia, abriendo debates necesarios sobre ética, transparencia y responsabilidad en la comunidad de devotos en España.