Definitivamente, la adoración indebida y desproporcionada vuelve loco al que la recibe. El culto a la personalidad es muy conveniente y cómodo para el público en general, pero las consecuencias son terribles para todos los participantes.
Este señor debería estar limpiando letrinas hasta morir, por violar los principios sagrados de sannyas y traicionar a sus dependientes y ahi le tienen, "disfrutando" y aparentando felicidad. Es la felicidad de los idiotas.
Este señor debería estar limpiando letrinas hasta morir, por violar los principios sagrados de sannyas y traicionar a sus dependientes y ahi le tienen, "disfrutando" y aparentando felicidad. Es la felicidad de los idiotas.