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En la senda del bhakti-yoga, el brahmachari está llamado a ser un ejemplo de simplicidad, renuncia y absorción en śravaṇam-kīrtanam, la audición y glorificación de las glorias del Señor. Su servicio consiste en transmitir, sin adulteración, el mensaje de la paramparā tal como lo presentan las Escrituras y los ācāryas, para que los corazones de los oyentes se eleven por encima de lo mundano.

Cuando un brahmachari desvía su prédica hacia comentarios triviales sobre interacciones sociales o costumbres humanas acompañados de recursos mediáticos diseñados para entretener, se corre el riesgo de diluir el propósito esencial del mensaje trascendental. Tales discursos, aunque puedan generar simpatía o popularidad, no conducen al cultivo del sambandha, abhidheya y prayojana: el conocimiento de nuestra relación eterna con Dios, la práctica de la devoción y la meta última del amor divino.

Muchos discípulos de Radhanath Swami, siguiendo su línea mediática, han optado por ese camino de buscar reconocimiento y seguidores a través de contenido hueco, apelando a lo emocional o anecdótico sin aportar profundidad filosófica ni verdadera guía espiritual. Su prédica se convierte así en una extensión de la cultura del espectáculo: atraer multitudes con frases amables y videos cuidadosamente editados, pero sin la sustancia del verdadero hari-kathā.

Śrīla Prabhupāda advirtió sobre el peligro de transformar la prédica en espectáculo o sentimentalismo vacío. El bhakti no es un ejercicio para ganar fama en plataformas digitales, sino un proceso de purificación interna mediante la repetición del santo nombre y el estudio profundo de śāstra. Cuando el orador centra su atención en lo mundano, el resultado es un desplazamiento de la conciencia: del servicio a Kṛṣṇa a la auto-promoción.

Un verdadero predicador se convierte en transparent via medium del mensaje divino. No añade ni quita nada para satisfacer gustos temporales, sino que presenta la verdad en su forma pura, aunque pueda parecer exigente o poco atractiva para la mente condicionada. Allí radica la potencia transformadora del bhakti.

Por ello, la comunidad de devotos debe discernir entre prédica auténtica y distracciones mediáticas. El cultivo de la devoción no florece con videos emocionales sobre lo cotidiano, sino con la práctica sincera del saṅkīrtana, la asociación con vaiṣṇavas serios y la escucha de hari-kathā genuina.
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