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Los peligros de aceptar sannyāsa.

El otro día estábamos hablando con un amigo, nos contó que conversó con una persona mayor, con muchos años de trayectoria en el servicio devocional, que estaba considerando tomar sannyāsa. Esa persona se debatía entre continuar predicando como gṛhastha o volverse sannyāsī. Le preguntó a mi amigo qué opinaba.

Nuestro amigo le dijo: "Sí, acepta sannyāsa". En un sentido, porque externamente la gente te respeta más, te escucha más, la posición, el vestido... todo eso influye mucho. Recibirás más atención, más deferencia, y así puedes realizar grandes proyectos.

Pero también le dijo que lo negativo puede ser mucho mayor. Maya se centra en ti y te ataca de múltiples formas. Por ejemplo, un sannyāsī se convierte en objetivo especial para las mujeres. Su psicología es así: sienten atracción hacia lo prohibido, hacia lo inalcanzable. Te admiran y a la vez sienten atracción sutil. Esto es un gran problema.

Otro peligro es que entras en el punto de mira: se espera que seas un ejemplo perfecto. La gente te examina en todo momento. Además, recibirás constantemente adoración y reverencias. Eso puede afectar gravemente la vida espiritual, porque la mayoría de nosotros no tenemos la capacidad de desviar esos respetos hacia arriba, hacia nuestro maestro y hacia Krishna. Sólo Krishna puede neutralizar lo que viene de tanta veneración.

También está el karma. Una persona que acepta sannyāsa y escucha constantemente los problemas y dudas de otros se involucra en el karma de esas personas, a menos que esté en una posición trascendental muy elevada. En la práctica hemos visto cómo algunos sannyāsīs terminan perdiendo la cordura, principalmente porque aceptan una adoración para la cual no están preparados. Se ven arrastrados a un culto a la personalidad, algo que la gente desea, pero que acaba destruyendo internamente a la persona que recibe ese culto.

Imagínese recibir reverencias cada día y a cada momento. Para un alma condicionada eso nunca puede ser sano.

En cuanto a la prédica, podemos predicar sin ser sannyāsīs. Podemos distribuir libros, prasāda, hablar con la gente de forma natural. Así la conversación fluye según el interés genuino de la otra persona, no forzada por una posición externa. Generalmente uno explica en profundidad sólo a quien pregunta con sinceridad.

Nuestro servicio no es convencer a todos con discursos pomposos, sino poner a la gente en contacto con Krishna. Quien recibe prasāda, compra un libro o canta un poco ya está yendo hacia Krishna, alejándose de la ignorancia. Esa es nuestra prédica.

Si alguien pregunta, respondemos de acuerdo a su pregunta, brevemente o con más detalle según su interés. Pero no tiene sentido recitar todos los cantos del Bhāgavatam a alguien que sólo pregunta por qué llevamos tilaka.

El verdadero interés espiritual surge de la necesidad sincera de saber por qué uno sufre, quién es realmente. No del montaje externo de templos inmensos, títulos, ropas vistosas y grandes séquitos. Eso sólo atrae a quienes buscan culto a la personalidad. Y nosotros no somos una religión más, sino servidores de la verdad.
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