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El Predicador de la Peluca
Vinod, presidente del templo de Málaga, sube al vyasasana, su peluca perfectamente peinada brillando bajo los focos. Comienza su discurso con gran fervor:

"¡Hermanos! ¡El cuerpo es una ilusión! ¡Maya! ¡No somos este saco de carne y huesos! ¡Somos el atma eterno, el alma inmortal!"

Un niño en la primera fila levanta la mano:

"Vinodji, si no somos el cuerpo, ¿por qué lleva peluca?"

Vinod se ajusta nerviosamente la peluca y responde:

"Hijo mío, es que... el alma es eterna, ¡pero la credibilidad necesita un buen look!"
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