← Volver al archivo
Como bien señala el Dr. Piñuel, ha llegado el momento en que las caretas caen. Muchos han comprobado que nuestras denuncias eran ciertas. Aun quienes mantienen cierta relación con la cúpula corrupta en España, por distintas razones, ya han visto la farsa.

Nos informan que personas cercanas a Javier Pera notan su total falta de amistades y su incapacidad para establecer relaciones genuinas más allá de su siempre recién teñido disfraz naranja, del gorro a las zapatillas.

Han observado su verdadera cara en situaciones donde, al llevarle la contraria, muestra un espíritu iracundo y vengativo. Tras 40 años manipulando como líder del yatra español, finalmente su máscara está cayendo, lenta e inexorablemente.

Imagínenlo en pantalones cortos, esposado, saliendo de la finca Nueva Vrajamandala, su última fortaleza de poder. Es un merecido destino tras tanto daño causado.

Y los que le apoyan y siguen su juego esperando obtener unas migajas que nunca llegan (Jnanagni, tu contrato de usufructo, Sebastián, tu patética tienda, Karunamaya, tu triste prestigio de Prabhupada men, y otros), pasarán a la historia como los cómplices necesarios de este reyezuelo (Maharaj) ridículo.

Desde esta redacción, observamos el desenlace progresivo e inevitable con un cucurucho de palomitas.
← Volver Ir al archivo →