El gran problema de los desdichados farsantes es que creen que TODO el mundo es un pillo. Piensan que hay pillos listos y luego los tontos que se merecen ser explotados. El mundo es un sálvese quien pueda, un "tonto el último".
Por eso, odian a las personas con principios. Solo los ven como otros pillos que les molestan y compiten por la supremacía.
¡Qué triste vida la de estos necios! Siempre llenos de ansiedades y miedos en la lucha por la existencia. En el pecado está la penitencia.
Mentir, robar, aprovecharse de los demás, engañar y disfrazarse, para ellos no son más que males necesarios para la supervivencia.
Ese es el materialista, no importa como vaya vestido, que posición social tenga, cuantos discípulos, fama y prestigio.
Es un pobre diablo sin fe en Dios.
Por eso, odian a las personas con principios. Solo los ven como otros pillos que les molestan y compiten por la supremacía.
¡Qué triste vida la de estos necios! Siempre llenos de ansiedades y miedos en la lucha por la existencia. En el pecado está la penitencia.
Mentir, robar, aprovecharse de los demás, engañar y disfrazarse, para ellos no son más que males necesarios para la supervivencia.
Ese es el materialista, no importa como vaya vestido, que posición social tenga, cuantos discípulos, fama y prestigio.
Es un pobre diablo sin fe en Dios.