← Volver al archivo
Así, sin más, dejaste este mundo.
No esperaste aprobación ni rituales elegantes....
Una partida suave y silenciosa, humilde como eras, elegante, sin pretensiones, majestuosa y fuerte, sin necesidad de esperarme.
Tus alas estaban listas, el llamado era demasiado fuerte.
Dejas atrás las huellas de una mujer guerrera para que yo las siga.
Llevaré tus virtudes como mis joyas y me adornaré con ellas.
En estos últimos 2 años me enseñaste a ser resiliente, enfocada, tolerante, sin quejas, un nivel de aceptación que se funde con los colores del cielo, un sacrificio que transforma el dolor y la incomodidad en una presencia que despierta mi ser dormido.
Hoy mi corazón está partido en mil pedazos con cada emoción......
Una celebración por tu vuelo que se eleva y un llanto fuerte por mi despedida....
esa última, que había ensayado tantas veces y aun así no logró prepararme para esta.
Así es la belleza de la vida, sin ensayos, solo cruda tal como viene.
Me inclino ante ti en profunda gratitud por todo lo que me ofreciste, cada sacrificio que hiciste en esta vida por tu familia, por los cuatro hijos que criaste.
Todo el servicio que ofreciste incondicionalmente en los templos donde vivimos y más y más, hasta que tu cuerpo ya no pudo más.
¡¡¡Te amo madre!!!
Te quiero con todo mi corazón.
← Volver Ir al archivo →