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¿Es el pensamiento crítico un obstáculo?
El pensamiento crítico no es el enemigo de la espiritualidad; es uno de sus mayores protectores. En un mundo desbordado de información, opiniones y mensajes espirituales, aprender a pensar con claridad es un acto de servicio a Dios, a la verdad y a los demás. Pensamiento crítico no significa ser negativo ni pasar el día “buscando faltas”; significa hacer preguntas honestas, comprobar las evidencias, reconocer la manipulación y estar dispuestos a corregirnos cuando estamos equivocados.

Cuando una comunidad carece de pensamiento crítico, el carisma se confunde fácilmente con pureza, la lealtad se confunde con obediencia ciega y la unidad se confunde con silencio ante los problemas reales. En ese ambiente, las preguntas difíciles se tratan como una amenaza, los hechos incómodos se apartan y los buscadores sinceros pueden sentirse presionados a elegir entre su inteligencia y su devoción.

Cuando los devotos cultivan un discernimiento reflexivo, o viveka, el panorama cambia. Los liderazgos falsos o abusivos pueden reconocerse y detenerse antes, antes de que se cause un gran daño, y las escrituras se honran en su verdadero sentido en lugar de ser citadas selectivamente o torcidas para proteger egos, imágenes o instituciones. El diálogo honesto empieza a sustituir los debates fanáticos o los “diálogos de sordos” en los que nadie escucha de verdad y cada uno solo defiende su propia posición.

El pensamiento crítico y el bhakti no son opuestos; un corazón blando necesita una mente afilada. Una comunidad espiritual madura fomenta las preguntas, acoge la discusión transparente y entiende que la verdad no tiene nada que temer de un examen sincero. En una comunidad así, reconocer un error no es un escándalo, sino un signo de integridad, y los líderes son respetados no porque estén más allá de toda pregunta, sino porque están dispuestos a ser cuestionados.

Si existe el deseo de un futuro más saludable para la sanga, para los niños y para todos los que se acercarán a este camino en el futuro, entonces enseñar la oración, el mantra y el seva debe ir de la mano con enseñar a razonar, a reconocer falacias y a decir, con humildad y valentía: “Esto no parece correcto; ¿podemos examinarlo más a fondo?”. Lejos de debilitar la fe, esta combinación de devoción y discernimiento hace que la fe sea más estable, más honesta y más hermosa.
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