Capítulo 1: El Advenimiento del Señor Kṛṣṇa del libro Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios de Srila Prabhupada. Esta selección está estructurada para proporcionar aproximadamente 10 minutos de lectura, enfocándose en los eventos que llevaron al nacimiento del Señor Kṛṣṇa.
El agravio de la Madre Tierra
Una vez, el mundo estuvo sobrecargado por las fuerzas de defensa innecesarias de varios reyes que en realidad eran demonios que se hacían pasar por miembros de la realeza. El mundo entero quedó perturbado, y la deidad regente de la Tierra, conocida como Bhūmi, buscó refugio en el Señor Brahmā. Asumiendo la forma de una vaca, Bhūmi se presentó con lágrimas en los ojos, abrumada por las calamidades causadas por estos gobernantes demoníacos.
Conmovido por su dolor, el Señor Brahmā, acompañado por los semidioses y el Señor Śiva, viajó a la orilla del océano de leche, la residencia del Señor Viṣṇu. Allí, el Señor Brahmā se sentó en profunda meditación para recibir un mensaje de la Suprema Personalidad de Dios. La instrucción divina era clara: "Pronto apareceré en la superficie de la tierra, nacido dentro de la familia de la dinastía Yadu".
El matrimonio de Vasudeva y Devakī
En la piadosa ciudad de Mathurā, gobernaba Śūrasena, el jefe de la dinastía Yadu. Su hijo, Vasudeva, acabó casándose con Devakī, la hija de Devaka. Después de la ceremonia nupcial, Kaṁsa, el hijo de Ugrasena, tomó las riendas del carro para conducir a la pareja de recién casados, ansioso por complacer a su hermana.
Mientras el carro se movía, una voz milagrosa resonó desde el cielo, lanzando una escalofriante advertencia: "¡Kaṁsa, eres un tonto! Estás conduciendo el carro de tu hermana y tu cuñado, pero no sabes que el octavo hijo de esta hermana te matará".
En un ataque de ira demoníaca, Kaṁsa agarró a Devakī por el cabello y desenvainó su espada para matarla. Vasudeva, consternado por esa crueldad, intentó apaciguar a Kaṁsa con la razón y la lógica trascendental. Le recordó a Kaṁsa que la muerte es una compañera inevitable del nacimiento y que matar a una mujer, especialmente a su propia hermana el día de su boda, estaba por debajo de su dignidad como héroe.
Vasudeva explicó la naturaleza del alma: "El alma espiritual es diferente del cuerpo. Debido a la ignorancia, nos identificamos con el cuerpo, de manera muy similar a como una persona se identifica con su forma en un sueño. En el momento de la muerte, el alma es transferida a otro cuerpo basándose en sus acciones pasadas, tal como una persona coloca un pie hacia adelante sólo después de que el otro está seguro".
El pacto y el surgimiento de la tiranía
Al ver que los argumentos filosóficos no lograban convencer al demoníaco Kaṁsa, Vasudeva propuso una solución práctica: "Mi querido Kaṁsa, no tienes motivos para temer a tu hermana. Prometo traerte todos los hijos que ella nazca, y podrás hacer con ellos lo que desees". Confiando en la reputación de veracidad de Vasudeva, Kaṁsa cedió.
Sin embargo, la intervención del sabio Nārada Muni cambió más tarde el curso de los acontecimientos. Nārada informó a Kaṁsa que los miembros de la dinastía Yadu y los habitantes de Vṛndāvana eran en realidad semidioses que se preparaban para su caída. Advirtió a Kaṁsa que cualquier hijo de Devakī podría ser potencialmente la encarnación de Viṣṇu.
Consumido por el miedo, Kaṁsa abandonó su misericordia. Arrestó a Vasudeva y Devakī y los encadenó en prisión. Uno por uno, mató sistemáticamente a los primeros seis hijos de Devakī. Incluso llegó a encarcelar a su propio padre, Ugrasena, por apoyar a los devotos, estableciendo un reinado de terror en preparación para el advenimiento divino.
El agravio de la Madre Tierra
Una vez, el mundo estuvo sobrecargado por las fuerzas de defensa innecesarias de varios reyes que en realidad eran demonios que se hacían pasar por miembros de la realeza. El mundo entero quedó perturbado, y la deidad regente de la Tierra, conocida como Bhūmi, buscó refugio en el Señor Brahmā. Asumiendo la forma de una vaca, Bhūmi se presentó con lágrimas en los ojos, abrumada por las calamidades causadas por estos gobernantes demoníacos.
Conmovido por su dolor, el Señor Brahmā, acompañado por los semidioses y el Señor Śiva, viajó a la orilla del océano de leche, la residencia del Señor Viṣṇu. Allí, el Señor Brahmā se sentó en profunda meditación para recibir un mensaje de la Suprema Personalidad de Dios. La instrucción divina era clara: "Pronto apareceré en la superficie de la tierra, nacido dentro de la familia de la dinastía Yadu".
El matrimonio de Vasudeva y Devakī
En la piadosa ciudad de Mathurā, gobernaba Śūrasena, el jefe de la dinastía Yadu. Su hijo, Vasudeva, acabó casándose con Devakī, la hija de Devaka. Después de la ceremonia nupcial, Kaṁsa, el hijo de Ugrasena, tomó las riendas del carro para conducir a la pareja de recién casados, ansioso por complacer a su hermana.
Mientras el carro se movía, una voz milagrosa resonó desde el cielo, lanzando una escalofriante advertencia: "¡Kaṁsa, eres un tonto! Estás conduciendo el carro de tu hermana y tu cuñado, pero no sabes que el octavo hijo de esta hermana te matará".
En un ataque de ira demoníaca, Kaṁsa agarró a Devakī por el cabello y desenvainó su espada para matarla. Vasudeva, consternado por esa crueldad, intentó apaciguar a Kaṁsa con la razón y la lógica trascendental. Le recordó a Kaṁsa que la muerte es una compañera inevitable del nacimiento y que matar a una mujer, especialmente a su propia hermana el día de su boda, estaba por debajo de su dignidad como héroe.
Vasudeva explicó la naturaleza del alma: "El alma espiritual es diferente del cuerpo. Debido a la ignorancia, nos identificamos con el cuerpo, de manera muy similar a como una persona se identifica con su forma en un sueño. En el momento de la muerte, el alma es transferida a otro cuerpo basándose en sus acciones pasadas, tal como una persona coloca un pie hacia adelante sólo después de que el otro está seguro".
El pacto y el surgimiento de la tiranía
Al ver que los argumentos filosóficos no lograban convencer al demoníaco Kaṁsa, Vasudeva propuso una solución práctica: "Mi querido Kaṁsa, no tienes motivos para temer a tu hermana. Prometo traerte todos los hijos que ella nazca, y podrás hacer con ellos lo que desees". Confiando en la reputación de veracidad de Vasudeva, Kaṁsa cedió.
Sin embargo, la intervención del sabio Nārada Muni cambió más tarde el curso de los acontecimientos. Nārada informó a Kaṁsa que los miembros de la dinastía Yadu y los habitantes de Vṛndāvana eran en realidad semidioses que se preparaban para su caída. Advirtió a Kaṁsa que cualquier hijo de Devakī podría ser potencialmente la encarnación de Viṣṇu.
Consumido por el miedo, Kaṁsa abandonó su misericordia. Arrestó a Vasudeva y Devakī y los encadenó en prisión. Uno por uno, mató sistemáticamente a los primeros seis hijos de Devakī. Incluso llegó a encarcelar a su propio padre, Ugrasena, por apoyar a los devotos, estableciendo un reinado de terror en preparación para el advenimiento divino.