Según solicitud de algunos usuarios, hemos preparado una selección del libro de Śrīla Prabhupāda “Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios”, escogida especialmente para una lectura de diez minutos. Este pasaje se centra en uno de los pasatiempos más icónicos y visualmente asombrosos: la sumisión de la serpiente Kāliya.
La crisis en el río Yamunā
En una ocasión, el río Yamunā estaba siendo contaminado por la presencia de una gran serpiente de muchas cabezas llamada Kāliya. Debido a su potente veneno, el agua hervía constantemente; la toxicidad era tan intensa que cualquier ave que sobrevolara el área moría al instante y caía en el agua. Al ver a los habitantes de Vṛndāvana sufrir y al sagrado río contaminado, el Señor Kṛṣṇa decidió que había llegado el momento de intervenir y someter a la serpiente.
Comienza la confrontación
Un día, Kṛṣṇa subió hasta la cima de un alto árbol kadamba a la orilla del Yamunā. Se ajustó el cinturón, se golpeó los brazos como un luchador y saltó al centro del lago venenoso. La salpicadura fue tan grande que perturbó toda la zona.
Kāliya, sintiendo que su territorio había sido invadido por una fuerza poderosa, emergió a la superficie. Apareció con sus cien cabezas, cada una expulsando fuego y goteando veneno mortal, con los ojos brillando como brasas encendidas. La serpiente envolvió de inmediato a Kṛṣṇa con un fuerte y aplastante abrazo.
La ansiedad en Vṛndāvana
Cuando los pastorcillos de vacas y los residentes de Vṛndāvana vieron a Kṛṣṇa atrapado entre las vueltas del cuerpo de la serpiente, quedaron abatidos por el dolor. Algunos se desmayaron, y las vacas comenzaron a mugir de angustia. Incluso Nanda Mahārāja y los ancianos estaban listos para lanzarse al agua y salvarlo.
Sin embargo, Balarāma, conociendo la verdadera identidad y poder de Kṛṣṇa, permaneció sereno y los contuvo. Entendía que Kṛṣṇa solo estaba representando un papel para aumentar la devoción y la ansiedad de Sus seres queridos, y que pronto manifestaría Su fuerza divina.
La danza del Supremo
Tras permanecer un tiempo dentro de los anillos de la serpiente, Kṛṣṇa comenzó a expandir Su cuerpo. Al hacerse más grande, Kāliya se vio obligado a soltarlo. Furioso, el reptil intentó morder a Kṛṣṇa con sus muchas cabezas, pero Kṛṣṇa se movía con la velocidad de un águila, rodeándolo hasta agotarlo.
Finalmente, Kṛṣṇa saltó sobre las cabezas de la serpiente y comenzó a danzar. A medida que se movía, Sus pies de loto golpeaban las cabezas de Kāliya con el peso de todo el universo. Cada cabeza que Kāliya levantaba para contraatacar era inmediatamente pisada por Kṛṣṇa, aplastando así su orgullo y su fuerza vital.
Rendición y misericordia
Exhausto y vomitando sangre, Kāliya comprendió que no se enfrentaba a un niño común, sino a la Suprema Personalidad de Dios. Comenzó a rendirse en su corazón. Viendo su condición, las esposas de Kāliya, las Nāgapatnīs, aparecieron y ofrecieron hermosas oraciones, suplicando la misericordia de Kṛṣṇa. Reconocieron que, aunque su esposo había sido malvado, su castigo había servido para purificarlo.
Kṛṣṇa, el océano de misericordia, aceptó sus oraciones y ordenó a Kāliya que abandonara el Yamunā para ir a la isla de Ramaṇaka. Le aseguró que Garuḍa ya no lo molestaría, pues ahora llevaba las marcas de los pies de loto de Kṛṣṇa en sus cabezas. El Yamunā quedó inmediatamente purificado, y los habitantes de Vṛndāvana abrazaron a Kṛṣṇa con alegría, sintiendo que sus propias vidas les habían sido devueltas.
Reflexión y simbolismo
En un contexto más amplio del significado, este pasatiempo tiene una profunda dimensión simbólica. La serpiente Kāliya representa el “veneno” de la envidia y el orgullo que puede residir en el corazón humano. Se enseña que solo la “danza” del Señor—el proceso del servicio devocional—puede suprimir efectivamente esas cualidades y purificar el alma, tal como Kṛṣṇa purificó las aguas del Yamunā.
La crisis en el río Yamunā
En una ocasión, el río Yamunā estaba siendo contaminado por la presencia de una gran serpiente de muchas cabezas llamada Kāliya. Debido a su potente veneno, el agua hervía constantemente; la toxicidad era tan intensa que cualquier ave que sobrevolara el área moría al instante y caía en el agua. Al ver a los habitantes de Vṛndāvana sufrir y al sagrado río contaminado, el Señor Kṛṣṇa decidió que había llegado el momento de intervenir y someter a la serpiente.
Comienza la confrontación
Un día, Kṛṣṇa subió hasta la cima de un alto árbol kadamba a la orilla del Yamunā. Se ajustó el cinturón, se golpeó los brazos como un luchador y saltó al centro del lago venenoso. La salpicadura fue tan grande que perturbó toda la zona.
Kāliya, sintiendo que su territorio había sido invadido por una fuerza poderosa, emergió a la superficie. Apareció con sus cien cabezas, cada una expulsando fuego y goteando veneno mortal, con los ojos brillando como brasas encendidas. La serpiente envolvió de inmediato a Kṛṣṇa con un fuerte y aplastante abrazo.
La ansiedad en Vṛndāvana
Cuando los pastorcillos de vacas y los residentes de Vṛndāvana vieron a Kṛṣṇa atrapado entre las vueltas del cuerpo de la serpiente, quedaron abatidos por el dolor. Algunos se desmayaron, y las vacas comenzaron a mugir de angustia. Incluso Nanda Mahārāja y los ancianos estaban listos para lanzarse al agua y salvarlo.
Sin embargo, Balarāma, conociendo la verdadera identidad y poder de Kṛṣṇa, permaneció sereno y los contuvo. Entendía que Kṛṣṇa solo estaba representando un papel para aumentar la devoción y la ansiedad de Sus seres queridos, y que pronto manifestaría Su fuerza divina.
La danza del Supremo
Tras permanecer un tiempo dentro de los anillos de la serpiente, Kṛṣṇa comenzó a expandir Su cuerpo. Al hacerse más grande, Kāliya se vio obligado a soltarlo. Furioso, el reptil intentó morder a Kṛṣṇa con sus muchas cabezas, pero Kṛṣṇa se movía con la velocidad de un águila, rodeándolo hasta agotarlo.
Finalmente, Kṛṣṇa saltó sobre las cabezas de la serpiente y comenzó a danzar. A medida que se movía, Sus pies de loto golpeaban las cabezas de Kāliya con el peso de todo el universo. Cada cabeza que Kāliya levantaba para contraatacar era inmediatamente pisada por Kṛṣṇa, aplastando así su orgullo y su fuerza vital.
Rendición y misericordia
Exhausto y vomitando sangre, Kāliya comprendió que no se enfrentaba a un niño común, sino a la Suprema Personalidad de Dios. Comenzó a rendirse en su corazón. Viendo su condición, las esposas de Kāliya, las Nāgapatnīs, aparecieron y ofrecieron hermosas oraciones, suplicando la misericordia de Kṛṣṇa. Reconocieron que, aunque su esposo había sido malvado, su castigo había servido para purificarlo.
Kṛṣṇa, el océano de misericordia, aceptó sus oraciones y ordenó a Kāliya que abandonara el Yamunā para ir a la isla de Ramaṇaka. Le aseguró que Garuḍa ya no lo molestaría, pues ahora llevaba las marcas de los pies de loto de Kṛṣṇa en sus cabezas. El Yamunā quedó inmediatamente purificado, y los habitantes de Vṛndāvana abrazaron a Kṛṣṇa con alegría, sintiendo que sus propias vidas les habían sido devueltas.
Reflexión y simbolismo
En un contexto más amplio del significado, este pasatiempo tiene una profunda dimensión simbólica. La serpiente Kāliya representa el “veneno” de la envidia y el orgullo que puede residir en el corazón humano. Se enseña que solo la “danza” del Señor—el proceso del servicio devocional—puede suprimir efectivamente esas cualidades y purificar el alma, tal como Kṛṣṇa purificó las aguas del Yamunā.