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Fragmento seleccionado de "Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios", de Śrīla Prabhupāda. Este pasaje se ha escogido para ofrecer una lectura significativa de unos 10 minutos.

Capítulo 60: Conversaciones entre Kṛṣṇa y Rukmiṇī

Las palabras en tono de broma del Señor

Un día, Kṛṣṇa descansaba en el lecho de Rukmiṇīdevī, mientras ella se ocupaba en abanicarle. Kṛṣṇa estaba de humor alegre y comenzó a bromear con ella:
—Mi querida princesa —dijo—, me resulta muy asombroso que tantos grandes reyes y príncipes desearan casarse contigo. Todos eran ricos, poderosos y apuestos. Tu padre y tu hermano también querían casarte con Śiśupāla. ¿Por qué rechazaste a todos esos grandes príncipes y elegiste a Mí, que no soy en absoluto su igual?

—Mi querida princesa —continuó Kṛṣṇa—, debes saber que siempre temo a esos poderosos reyes. Por eso he buscado refugio en medio del mar. Ni siquiera tengo un reino propio. Vivo como un mendigo: sin propiedades, sin hogar fijo. Soy un hombre pobre. ¿Por qué una joven tan hermosa como tú, hija de un rey, habría de elegir a alguien como yo? Generalmente, el matrimonio se da entre personas de condición similar: iguales en riqueza, fuerza, belleza y nacimiento. Pero en nuestro caso, no hay tal igualdad.

—Creo que has cometido un gran error al elegirme —prosiguió—. Podrías haber escogido a un poderoso príncipe como Śiśupāla, Śālva o Jarāsandha. Todos son ricos y poderosos; habrían sido esposos más adecuados para ti. Yo no soy su igual: solo soy un pastor de vacas. Mi querida princesa, creo que deberías reconsiderar tu situación. Te convendría elegir un marido que sea tu igual. Aún eres joven, y puedes cambiar de opinión si lo deseas.

La reacción emocional de Rukmiṇī

Cuando Rukmiṇīdevī escuchó estas palabras de Kṛṣṇa, quedó profundamente perturbada. Su corazón comenzó a latir con fuerza y se sintió tan afectada que no pudo hablar. Fue como si la golpeara un rayo. Abrumada por la tristeza, cayó al suelo y perdió el conocimiento. Su cabello se soltó y parecía un loto abatido por un fuerte viento.

Kṛṣṇa comprendió de inmediato que su broma había sido demasiado. Se levantó rápidamente del lecho, la tomó en sus brazos, le limpió el rostro con las manos y comenzó a consolarla. Le explicó que solo estaba bromeando y que no hablaba en serio. Le aseguró que ella era la más amada de todas Sus reinas y que no podía imaginar separarse de ella.

La respuesta filosófica

Cuando Rukmiṇīdevī recobró el conocimiento y escuchó las palabras consoladoras de Kṛṣṇa, sintió alivio. Entonces comenzó a hablar con gran afecto:
—Mi Señor —dijo—, todo lo que has dicho es cierto. No soy en absoluto Tu igual. Tú eres la Suprema Personalidad de Dios, el dueño de todas las opulencias. Yo solo soy una mujer ordinaria. ¿Cómo podría ser igual a Ti? Dices que has buscado refugio en medio del mar, y eso también es cierto, pues Te refugias en el corazón de Tus devotos, un vasto océano de bienaventuranza trascendental.

—Dices que eres un mendigo y que no posees riqueza; también eso es verdad. Eres el amo de todo y no necesitas bienes materiales. Todas las riquezas materiales son apenas sombras de Tu opulencia espiritual. Dices que no eres igual a esos grandes reyes y príncipes, y también es cierto: nadie puede ser Tu igual. Tú eres el Señor Supremo, y todos los demás son Tus sirvientes.

—Mi Señor —continuó Rukmiṇī—, has dicho que cometí un error al escogerte, pero sé que tomé la mejor decisión. Al escogerte, alcancé la meta suprema de la vida. Esos reyes y príncipes de los que hablas están sujetos a las leyes de la naturaleza material —nacimiento, muerte, vejez y enfermedad—, pero Tú eres el Señor eterno y trascendental. Sirviéndote a Ti, uno se libera de todas las miserias materiales.

El significado de los pasatiempos divinos

Kṛṣṇa quedó muy complacido con las palabras de Rukmiṇīdevī. La abrazó con gran afecto y le dijo que estaba muy satisfecho con su devoción. Esta conversación tiene un gran significado, pues muestra la profundidad de su relación trascendental y la intensidad de su amor mutuo. También revela cómo el Señor a veces pone a prueba a Sus devotos para comprobar la fuerza de su devoción.

La relación entre Kṛṣṇa y Rukmiṇī es el ejemplo perfecto del amor conyugal en el mundo espiritual. En el mundo material, ese amor suele basarse en deseos egoístas, pero en el plano espiritual se fundamenta en una devoción pura y desinteresada. La devoción de Rukmiṇī era tan pura que solo deseaba complacer a Kṛṣṇa.

Aplicación y entrega

El Señor dice en la Bhagavad-gītā: sarva-dharmān parityajya mām ekaṁ śaraṇaṁ vraja —“Abandona todas las variedades de religión y entrégate solo a Mí.” Rukmiṇīdevī es el ejemplo perfecto de esa entrega. Abandonó todo —su familia, su reino y su reputación— únicamente para estar con Kṛṣṇa.

Al escuchar la conversación entre Kṛṣṇa y Rukmiṇī, uno puede comprender el verdadero significado de la devoción y la rendición. Estos pasatiempos no son historias ordinarias; son acontecimientos trascendentales que purifican el corazón y la mente. Si meditamos en ellos y tratamos de seguir las huellas de los grandes devotos, también podemos alcanzar la perfección de la vida.

El Libro de Kṛṣṇa, que resume el Décimo Canto del Śrīmad-Bhāgavatam, ofrece una descripción detallada de todos estos pasatiempos. Leyéndolo regularmente, uno puede mantenerse conectado con el Señor y avanzar con firmeza en el sendero de la conciencia de Kṛṣṇa.
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