Selección de Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios para una sesión de lectura de 10 minutos.
La liberación de Nalakūvara y Maṇigrīva
Este extracto está tomado del Capítulo 10, que detalla las actividades trascendentales del Señor Kṛṣṇa después de que Su madre, Yaśodā, Lo ató a un mortero de madera para moler. Este pasatiempo específico ilustra la misericordia del Señor y Su compromiso de satisfacer los deseos de Sus devotos puros.
El propósito del Señor
Después de que Su madre, Yaśodā, lo atara al mortero de madera, el Señor Kṛṣṇa empezó a pensar en los dos hijos de Kuvera, el tesorero de los semidioses. Esos dos hijos, llamados Nalakūvara y Maṇigrīva, habían sido maldecidos por el gran sabio Nārada Muni para convertirse en árboles arjuna gemelos en el patio de Nanda Mahārāja. Kṛṣṇa, en Sus pasatiempos infantiles, decidió cumplir las palabras de Su gran devoto Nārada liberando a esas dos almas de sus formas arbóreas.
La hazaña milagrosa
Arrastrándose sobre Sus manos y rodillas mientras arrastraba detrás de Él el pesado mortero de madera, el niño Kṛṣṇa se dirigió hacia dos árboles arjuna muy altos que crecían uno al lado del otro. Al pasar entre los dos árboles, el mortero quedó atrapado entre ellos. Aprovechando esto, Kṛṣṇa tiró del mortero con gran fuerza. Mientras tiraba, los dos enormes árboles comenzaron a temblar violentamente, sus raíces fueron arrancadas y con un tremendo estruendo, cayeron al suelo.
Aparición de los Seres Celestiales
Inmediatamente desde dentro de los árboles caídos, emergieron dos hermosos y refulgentes seres celestiales. Sus cuerpos brillaban como el oro y vestían ropas exquisitas. Habiendo recuperado sus formas originales de semidioses, inmediatamente se postraron ante el joven Kṛṣṇa. Aunque parecía ser sólo un niño pequeño, se dieron cuenta de que era la Suprema Personalidad de Dios. Con las manos juntas y el corazón lleno de devoción, comenzaron a ofrecer oraciones, reconociendo que Él es la causa de todas las causas y el amo de toda la manifestación cósmica.
Las oraciones de los semidioses
Le hablaron al Señor y le dijeron: "Oh Señor Kṛṣṇa, Tú eres la Verdad Absoluta Suprema. Estábamos tan cegados por nuestra riqueza y prestigio que olvidamos nuestra posición constitucional. Nārada Muni nos maldijo por su misericordia sin causa, porque esa maldición nos ha conducido directamente a Tus pies de loto. Oramos ahora para que nuestras palabras siempre puedan usarse para describir Tus glorias, que nuestros oídos siempre escuchen de Tus pasatiempos trascendentales y que nuestras manos siempre puedan estar comprometidos en Tu servicio."
La bendición del Señor
Kṛṣṇa, el amo de todo, les sonrió y respondió con Su voz dulce e infantil. Les dijo que estaba consciente del incidente que provocó su maldición y que Su deseo era cumplir la profecía de Su devoto, Narada. Les ordenó que regresaran a su hogar en los planetas celestiales y permanecieran firmes en su devoción a Él. Habiendo recibido la bendición del Señor, los dos semidioses lo rodearon y regresaron a su morada celestial.
Reacción de los residentes de Vṛndāvana
Poco después de la caída de los árboles, los residentes de Vṛndāvana, incluido Nanda Mahārāja, corrieron al lugar, alarmados por el fuerte sonido del choque. Quedaron asombrados al ver los dos árboles gigantes desarraigados y tirados en el suelo. Encontraron al joven Kṛṣṇa todavía atado al mortero, sentado pacíficamente entre los troncos caídos. Los pastorcillos de vacas que habían estado jugando cerca intentaron explicar que el niño Kṛṣṇa había derribado los árboles y que de ellos habían salido dos hombres brillantes, pero a los residentes mayores les resultaba difícil creer que un niño pequeño pudiera realizar tal hazaña.
Nanda Mahārāja, lleno de afecto y preocupación, inmediatamente desató a su hijo del mortero. Tomó a Kṛṣṇa en sus brazos, preguntándose por los diversos "accidentes" que parecían seguir al niño. Este incidente, como muchos otros en Vṛndāvana, sirvió para aumentar el amor y el apego que los residentes sentían por Kṛṣṇa. Mientras que los ancianos Lo veían como su amado hijo que necesitaba protección, los sabios comprendieron que éstas eran las actividades trascendentales de la Suprema Personalidad de Dios, quien había aparecido en la Tierra para atraer los corazones de todas las entidades vivientes a través de Sus hermosos pasatiempos.
La liberación de Nalakūvara y Maṇigrīva
Este extracto está tomado del Capítulo 10, que detalla las actividades trascendentales del Señor Kṛṣṇa después de que Su madre, Yaśodā, Lo ató a un mortero de madera para moler. Este pasatiempo específico ilustra la misericordia del Señor y Su compromiso de satisfacer los deseos de Sus devotos puros.
El propósito del Señor
Después de que Su madre, Yaśodā, lo atara al mortero de madera, el Señor Kṛṣṇa empezó a pensar en los dos hijos de Kuvera, el tesorero de los semidioses. Esos dos hijos, llamados Nalakūvara y Maṇigrīva, habían sido maldecidos por el gran sabio Nārada Muni para convertirse en árboles arjuna gemelos en el patio de Nanda Mahārāja. Kṛṣṇa, en Sus pasatiempos infantiles, decidió cumplir las palabras de Su gran devoto Nārada liberando a esas dos almas de sus formas arbóreas.
La hazaña milagrosa
Arrastrándose sobre Sus manos y rodillas mientras arrastraba detrás de Él el pesado mortero de madera, el niño Kṛṣṇa se dirigió hacia dos árboles arjuna muy altos que crecían uno al lado del otro. Al pasar entre los dos árboles, el mortero quedó atrapado entre ellos. Aprovechando esto, Kṛṣṇa tiró del mortero con gran fuerza. Mientras tiraba, los dos enormes árboles comenzaron a temblar violentamente, sus raíces fueron arrancadas y con un tremendo estruendo, cayeron al suelo.
Aparición de los Seres Celestiales
Inmediatamente desde dentro de los árboles caídos, emergieron dos hermosos y refulgentes seres celestiales. Sus cuerpos brillaban como el oro y vestían ropas exquisitas. Habiendo recuperado sus formas originales de semidioses, inmediatamente se postraron ante el joven Kṛṣṇa. Aunque parecía ser sólo un niño pequeño, se dieron cuenta de que era la Suprema Personalidad de Dios. Con las manos juntas y el corazón lleno de devoción, comenzaron a ofrecer oraciones, reconociendo que Él es la causa de todas las causas y el amo de toda la manifestación cósmica.
Las oraciones de los semidioses
Le hablaron al Señor y le dijeron: "Oh Señor Kṛṣṇa, Tú eres la Verdad Absoluta Suprema. Estábamos tan cegados por nuestra riqueza y prestigio que olvidamos nuestra posición constitucional. Nārada Muni nos maldijo por su misericordia sin causa, porque esa maldición nos ha conducido directamente a Tus pies de loto. Oramos ahora para que nuestras palabras siempre puedan usarse para describir Tus glorias, que nuestros oídos siempre escuchen de Tus pasatiempos trascendentales y que nuestras manos siempre puedan estar comprometidos en Tu servicio."
La bendición del Señor
Kṛṣṇa, el amo de todo, les sonrió y respondió con Su voz dulce e infantil. Les dijo que estaba consciente del incidente que provocó su maldición y que Su deseo era cumplir la profecía de Su devoto, Narada. Les ordenó que regresaran a su hogar en los planetas celestiales y permanecieran firmes en su devoción a Él. Habiendo recibido la bendición del Señor, los dos semidioses lo rodearon y regresaron a su morada celestial.
Reacción de los residentes de Vṛndāvana
Poco después de la caída de los árboles, los residentes de Vṛndāvana, incluido Nanda Mahārāja, corrieron al lugar, alarmados por el fuerte sonido del choque. Quedaron asombrados al ver los dos árboles gigantes desarraigados y tirados en el suelo. Encontraron al joven Kṛṣṇa todavía atado al mortero, sentado pacíficamente entre los troncos caídos. Los pastorcillos de vacas que habían estado jugando cerca intentaron explicar que el niño Kṛṣṇa había derribado los árboles y que de ellos habían salido dos hombres brillantes, pero a los residentes mayores les resultaba difícil creer que un niño pequeño pudiera realizar tal hazaña.
Nanda Mahārāja, lleno de afecto y preocupación, inmediatamente desató a su hijo del mortero. Tomó a Kṛṣṇa en sus brazos, preguntándose por los diversos "accidentes" que parecían seguir al niño. Este incidente, como muchos otros en Vṛndāvana, sirvió para aumentar el amor y el apego que los residentes sentían por Kṛṣṇa. Mientras que los ancianos Lo veían como su amado hijo que necesitaba protección, los sabios comprendieron que éstas eran las actividades trascendentales de la Suprema Personalidad de Dios, quien había aparecido en la Tierra para atraer los corazones de todas las entidades vivientes a través de Sus hermosos pasatiempos.