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Siempre me preguntaba, ¿qué hay de diferente entre el ISKCON de los años 70-80 e incluso 90 y el actual?

Externamente es lo mismo. La respuesta es entrega a la misión de servir a Srila Prabhupada sin condiciones.

Por simple agradecimiento: me salvaste la vida, ahora es tuya. Eso hacía que el poder de Krishna se manifestara de miles de maneras místicas: conseguir sitios para predicar, distribuir cientos de libros en un solo día, convencer y atraer a esa misma vida a otros.

Pero sin entrega, no hay tapasya y sin tapasya no hay conexión, no hay avance espiritual y no puedes predicar de una forma efectiva. Pero eso es duro porque todos preferimos nuestros planes y preferimos disfrutar.

Los propios líderes "gurus", "sannyasis", etc., viven de acuerdo a sus preferencias, caprichos y comodidades y siendo ellos mismos unos cobardes espiritualmente hablando, su predicación es fofa, descafeinada y complaciente.

No pueden predicar lo que no hacen ellos mismos e incluso perciben que perderían seguidores si lo hicieran, con lo que retroalimentan su flojera con esa excusa.

El ciclo negativo se establece y la austeridad se remite a vestir de una cierta manera y guardar las apariencias.

Utilizan el concepto de "yukta vairagya" como excusa para gratificarse de todas las maneras posibles excepto acostarse con una mujer (incluido tener secretarias y relaciones estrechas con mujeres).

Y de esa manera, el movimiento va siendo colonizado por sinvergüenzas, locos, maleantes, inadaptados sociales y aprovechados, hasta llegar al punto de no retorno y el todo vale mientras cantes Hare Krishna.
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