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El cartero que se volvió mataor de vacas, ahora es bufón autorizado de la Nueva Vrajamandala
Cuando un orador iniciado describe que Krishna "empezó como pastorcillo, pero cuando se vio fuerte le dio por matar gente," comete un error fundamental: aplica lógica material a lo trascendental.

El Bhagavad-gita (4.9) declara: janma karma ca me divyam — los nacimientos y actividades de Krishna son divinos, no sujetos a desarrollo psicológico humano. Krishna no "se vio fuerte" — Él es eternamente omnipotente. No "le dio por matar" — cada acto suyo es līlā con propósito trascendental. Además, al eliminar demonios, les otorga liberación (mokṣa); llamar a esto "matar gente" distorsiona gravemente el tattva.

El problema de fondo: al tratar de acercarse a lo espiritual, en lugar de elevarse hasta esa plataforma mediante sādhanā y estudio riguroso, intenta rebajar lo trascendental a su nivel mundano. Las únicas cotas que se alcanzan así son las aparādhas — máxime cuando se expresa públicamente desde el vyāsāsana, posición que exige máxima responsabilidad. Lo otro que sube es su nivel de sahajiyismo.

Esta presentación "campechana" viola el Vaiṣṇava ācāra. Śrīla Rūpa Gosvāmī establece que al hablar de Krishna debe mantenerse reverencia (gaurava) y asombro respetuoso (sambhrama). La familiaridad artificial sin realización es precisamente lo que Śrīla Bhaktisiddhānta llamaba prākṛta-sahajiyā.

Un predicador responsable debe transmitir el siddhanta según guru, sādhu y śāstra, generando fe en los oyentes — no confusión mediante interpretaciones que siembran aparādha en audiencias inocentes.
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