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⚖️🔥 El abuso de niños bajo la perspectiva del Bhagavad-gita

Krishna comienza el capítulo 16 enumerando las cualidades divinas. Entre ellas: ahiṁsā (no violencia), dayā (compasión hacia todas las entidades vivientes), śānti (ecuanimidad) y abhayam (iausencia de miedo). Un niño bajo el cuidado de una comunidad espiritual debería vivir en un entorno donde estas cualidades fueran la norma, no la excepción.

Prabhupada explica que "si los padres quieren un hijo con las cualidades divinas, ellos deben seguir los diez principios del ser humano" (Sig. 16.1-3). ¿Qué clase de cualidades divinas puede desarrollar un niño que fue víctima de "palizas, abusos sexuales y negligencias médicas" en las gurukulas entre 1970 y 1990, y aun sigue de muchas maneras?

En contraste directo, Krishna describe las cualidades demoníacas en el verso 16.4: "La arrogancia, el orgullo, la ira, la vanidad, la aspereza y la ignorancia — estas cualidades pertenecen a aquellos de naturaleza demoníaca, ¡oh, hijo de Pṛthā!"

Y Prabhupada añade: "Una persona demoníaca, estando siempre en contra de la supremacía de Dios, no actúa correctamente (Sig. 16.7-8). Los adultos que presenciaron maltratos físicos y sexuales contra niños y no intervinieron, justificando la violencia como disciplina espiritual, estaban actuando exactamente según la descripción demoníaca del capítulo 16 — no según la divina.

Krishna también dice en el verso 16.9 que las personas demoníacas "no saben lo que se debe hacer y lo que no se debe hacer" — pravṛttiṁ ca nivṛttiṁ ca janā na vidur āsurāḥ. ¿Hay algo más claro que no se debe hacer que abusar de un niño? Sin embargo, "un informe de 1998 detalla abusos sexuales repetidos y violaciones a punta de cuchillo" en las escuelas de ISKCON. Quienes cometieron esto y quienes lo encubrieron actuaron exactamente como lo que Krishna llama asura — demoníaco.

En el significado al verso 2.59, Prabhupada habla de la "vida matrimonial, teniendo relaciones sexuales solamente con su esposa (y eso regulado)." Si el Gita regula estrictamente incluso el sexo consentido dentro del matrimonio, ¿bajo qué interpretación posible podría justificarse la agresión sexual a un menor? Bajo ninguna. Es la antítesis absoluta de todo lo que Krishna enseña.

Y quizás lo más grave a los ojos del Gita: el encubrimiento. "La persona demoníaca realiza todo tipo de actividades pecaminosas únicamente para la gratificación" (Sig. 16.10-12), y quienes protegieron a los agresores — como documenta la investigación, "seguidores cercanos aislaban a las víctimas, proporcionando alojamiento y apoyo logístico a los acusados para evitar escándalos públicos" — participaron activamente en el pecado.

El destino que Krishna reserva para quienes actúan así es inequívoco. En el verso 16.19 dice: "A aquellos que son envidiosos y maliciosos, quienes son los más bajos entre los hombres, Yo les arrojo al océano de la existencia material, en varias especies de vida demoníaca." Y en 16.20: "Obteniendo nacimiento repetido entre las especies de vida demoníaca, tales personas nunca pueden acercarse a Mí." No es una advertencia genérica — es una sentencia directa de Krishna.

Los "seres demoniacos, quienes están perdidos y no tienen inteligencia, se ocupan en obras perjudiciales y horribles destinadas a destruir el mundo" (Sig. 16.9). Y en el verso 16.21 Krishna identifica las tres puertas del infierno: kāma (deseo descontrolado), krodha (ira) y lobha (codicia). El abusador de niños cruza las tres puertas simultáneamente.

¿Y cómo debemos actuar cuando detectamos tal conducta? El Gita no deja espacio para la pasividad. Krishna reprende a Arjuna precisamente por querer huir de su deber de proteger a los inocentes. "Para un hombre respetable como tú, la mala fama es peor que la muerte" (2.34). "La gente siempre hablará de tu infamia, y para una persona respetable la deshonra es peor que la muerte" (2.34).

Si Arjuna habría incurrido en pecado por no pelear contra agresores en un campo de batalla, ¿cuánto más pecado incurre quien calla ante el abuso de un niño indefenso? El Gita enseña que la inacción ante la injusticia es tan culpable como la injusticia misma. Prabhupada lo confirma en su significado al primer capítulo: "a dichos agresores se les debe matar inmediatamente y no se incurre en pecado alguno" (Sig. 1.36). La protección de los inocentes no es opcional — es dharma.

¿Se puede callar o proteger al perpetrador porque es devoto o amigo de una autoridad poderosa de ISKCON? El Gita responde con absoluta claridad: no. "Generalmente una persona demoníaca se cree a sí misma el Dios Supremo y el predicador demoniaco le dice a sus seguidores: ¿Por qué buscáis a Dios en otra parte?" (Sig. 16.10).

Proteger a un abusador por su posición institucional es exactamente la mentalidad demoníaca que Krishna describe — valorar el poder y la apariencia sobre la verdad y la justicia. El verso 16.4 es claro: arrogancia, orgullo y aspereza son cualidades demoníacas, no importa cuántas guirnaldas lleve encima el perpetrador ni cuántos discípulos tenga su protector.

La posición institucional no otorga inmunidad kármica. Como documenta la investigación sobre ISKCON: "la jerarquía rígida y la cultura del silencio han facilitado abusos" y "un líder de la comunidad abusó de una niña en los años 80, y el presidente del templo todavía mantiene amistad con el abusador, a pesar de tener un documento de condena." Eso, a los ojos del Gita, no es lealtad — es complicidad demoníaca.

El Bhagavad-gita, leído sin filtros institucionales, es el documento más condenatorio posible contra el abuso infantil en ISKCON. Las mismas escrituras que la institución dice representar son las que la condenan con mayor fuerza.
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